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Y ahí tienen los comerciales de Lysoform, Lysol, Clorox y demás, haciéndonos creer que las bacterias son el demonio y que si las eliminamos, nos libraremos de las enfermedades. Hemos estado culpando a las bacterias de todo, esterilizando nuestro ambiente para no enfermar y ¡Sorpresa!, esas medidas producen enfermedades ¬¬.

Me parece excelente que hayan estudios que lo confirmen, siempre he sostenido que tanta obsesión por la antisepsia al final nos está haciendo mal. Si lo piensan, el cuerpo humano evolucionó para vivir y desarrollarse en la tierra, no en un hospital, así que nada de desinfectar todo. Basta con un buen jabón y aguita, se debe mantener la higiene en la comida y cosas así, pero me parece lo más sano del mundo que un niño juegue con tierra siempre y cuando se lave las manos antes de comer.

¿Es la obsesión del mundo moderno con la higiene responsable de la epidemia global de alergias?

Una epidemia se está extendiendo por el mundo occidental.

Los síntomas varían: estornudos, hinchazón de los ojos, problemas para respirar y erupciones cutáneas.

La enfermedad con frecuencia causa debilitamiento y puede llegar a ser fatal. Pero las causas parecen ser elementos inofensivos como el polen y el maní.

No se trata de un escenario ficticio. Está pasando aquí y ahora. El incremento inexorable de las alergias es real y se están convirtiendo en una amenaza seria para la salud de las futuras generaciones.

Hace un siglo esos problemas no existían. Ahora, en algunas partes del mundo, las alergias afectan a un tercio de los adultos y a casi la mitad de los niños.

De acuerdo con estudios científicos, las alergias se están volviendo cada vez más severas. Si su propagación continúa a este ritmo, podría convertirse en uno de los principales desafíos médicos del próximo siglo.

La pregunta clave es: ¿por qué se están alterando tanto nuestros cuerpos?

La culpa, se sospecha desde hace varios años, parece ser de la obsesión por la higiene.

Obsesionados

Expertos en inmunología revelan que precisamente el cada vez más reducido contacto con bacterias y parásitos está afectando la capacidad del sistema inmunológico de autorregularse.

Las respuestas inmunes que se desarrollaron ante la presencia de ciertos microbios se han desquiciado por su ausencia.

Como resultado, las defensas del cuerpo se han vuelto peligrosamente hipersensibles a elementos como el polvo, las mascotas y la comida.

Y no se trata sólo de alergias. «La misma disfunción es también responsable de otras enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, incluyendo tres formas de diabetes tipo 1, enfermedades inflamatorias del intestino y la esclerosis múltiple«, señala Guy Delespesse, director del laboratorio para la investigación de las alergias de la Universidad de Montreal.

«Eso es un gran problema», indica el experto.

¿Demasiado limpios?

La incidencia de esas enfermedades ha aumentado exponencialmente. En 1980, sólo 10% de la población occidental sufría de alergias.

Hoy, la proporción supera 30% y, de acuerdo con predicciones de la Red Global de Alergía y Asma (Global Allergy and Asthma Network), en 2015, la mitad de la población mundial padecerá de alergias.

Un grupo de expertos señaló recientemente al periódico The Times que estamos «en medio de una epidemia de alergia».

¿A quién hay que culpar?

Las alergias tienen un fuerte componente hereditario, pero su rápido aumento y su peculiar propagación sugieren que hay factores ambientales que están interviniendo.

Mientras que en los países en vías de desarrollo las alergias son poco comunes, en Occidente son más frecuentes.

En las naciones ricas, las alergias son mucho más comunes en ciudades que en áreas rurales.

«Toda la evidencia epidemiológica señala que la rápida modificación del ambiente en los países industrializados tiene una cuota de responsabilidad en el dramático incremento de las alergias», afirma Delespesse.

Pero, la pregunta es ¿cómo?

Sistemas inactivos

Se han dado muchas explicaciones, desde una creciente exposición a elementos desencadenantes de alergias que se pueden encontrar en las alfombras de las casas y en las ciudades contaminadas hasta cambios en la alimentación, la obesidad y variaciones en los patrones de lactancia.

La teoría a la que ha ganado mayor credibilidad es a la «hipótesis de la higiene», que data de 1989.

Tras observar que las alergias eran menos frecuentes entre las personas que tuvieron enfermedades graves durante su infancia, el epidemiólogo David Strachan, del Hospital Universitario San Jorge (St George’s Hospital Medical School) de Londres, argumentó que los sistemas inmunológicos modernos no están preparados debido a la reducción de infecciones graves en la infancia.

El fundamento teórico es que si una persona no sufrió de infecciones serias durante la infancia, carece de suficientes células Th1, un tipo de células del sistema inmunológico que atacan las infecciones, es decir, que protegen al organismo.

La escasez de esas células afecta el balance requerido en nuestro cuerpo y provoca que se reproduzcan sin control otras células llamadas Th2.

En otras palabras, gracias al estilo de vida antiséptico, el sistema inmunológico se vuelve ocioso, no madura apropiadamente y ataca moléculas extrañas inofensivas, creando toda clase de reacciones autodestructivas.

En 1995, el descubrimiento de las células regulatorias T -un tipo de células que se especializan en frenar las células que atacan las infecciones- revolucionó la forma en que entendemos las defensas del cuerpo.

«El sistema inmunológico se mantiene constantemente frenado por la células regulatorias T, que asumen el control (del sistema)», explica el doctor Graham Rook, profesor de Microbiología Médica del Colegio Universitario de Londres (University College).

«Lo que realmente está pasando con las alergias es que se trata de un problema de inmunoregulación», señala el experto.

«Viejos amigos»

Varios estudios han demostrado que es, de hecho, la exposición a microorganismos inofensivos (o «viejos amigos», como los llama Rook), y no las enfermedades, lo que determina cuán preparado está nuestro sistema inmunológico para regular su altamente agresiva naturaleza.

Rook ha demostrado con sus pruebas de laboratorio que ratones con alergias respiratorias se recuperan mejor cuando son tratados con Mycobacterium vaccae), una bacteria inofensiva que se encuentra en el lodo.

Esos estudios también sugieren que el cambio hacia un estilo de vida antibacterial podría haber causado la interrupción en el desarrollo inmunológico, aislando al cuerpo de esos microbios «amistosos».

«Los microorganismos con los que evolucionamos, mucho tiempo antes de que comenzáramos con este moderno estilo de vida, se convirtieron en una parte crucial de nuestra fisiología», señala Rook.

«En este estado de ‘dependencia evolutiva’, los microbios asumieron el rol de conectar las vías regulatorias que permiten que nuestro sistema inmunológico funcione como debiera. Sin el contacto con esos microbios, nuestro sistema inmunológico ataca moléculas inocuas«.

Rook llama esta nueva hipótesis «mecanismo de los viejos amigos», otros la denominan «teoría de la exposición microbiana».

Independientemente de su nombre, el paso siguiente es identificar cuáles microbios son los responsables de «educar» al sistema inmunológico.

Para ese fin, los inmunólogos se están enfocando en microbios con los que las personas tenían contacto diariamente, cuando bebíamos de los arroyos y trabajábamos la tierra en medio de los animales.

Después de todo, fue en ese ambiente en el que nuestros mecanismos de defensa evolucionaron.

Secretos microbianos

Una serie de estudios llevados a cabo por la doctora Erika von Mutius, directora del departamento del Asma y la Alergia de la Universidad de Munich, demostró que un grupo de niños que creció en granjas tuvo muchas menos probabilidades de desarrollar alergias que otro grupo de niños que creció en áreas urbanas.

«Los estudios llevados a cabo en las granjas muestran que debe haber una combinación de factores, algunos probablemente microbianos –como las heces de animales, el polvo de la hierba o la leche sin pasteurizar- que nos protegen contra los problemas de regulación inmunológica», dice Rook.

«Pero es muy difícil aislar los que hacen la contribución más efectiva».

Entre tanto, el doctor Bengt Bjorksten, profesor de Pediatría y Prevención de Alergia del Instituto Karolinska de Estocolmo, se está concentrando en analizar la superficie del intestino, donde se acumula una sorprendente diversidad de vida microbiana.

Bjorksten comparó los microbios intestinales de bebés de Suecia, donde las tasas de alergia son altas, y los de bebés de Estonia, donde las condiciones sanitarias no son tan estrictas como en la vecina Suecia, y donde las tasas de alergia son más bajas.

El experto reveló interesantes cambios en la ecología intestinal.

A diferencia de los bebés suecos, los bebés de Estonia fueron colonizados con mayor rapidez por una amplia gama de microbios. Lo que sugiere que la diversidad microbiana es un factor clave en el proceso de generar resistencia a las alergias.

Elixir elusivo

Muchos científicos están convencidos de que se pueden desarrollar tratamientos efectivos.

Expertos en inmunobiología en el Reino Unido y en Estados Unidos están explorando el efecto de los helmintos -también conocidos como anquilostomas parasitarios- en las respuestas alérgicas de personas.

Los ensayos clínicos están arrojando resultados prometedores.

Por otro lado, un estudio alemán expuso a ratones a microbios de corral. Cuando esos animales tuvieron sus crías, la descendencia desarrolló resistencia a las alergias.

Ese estudio indica que exponer a mujeres embarazadas a ese tipo de microbios podría proteger a sus hijos de futuras alergias.

Alergólogos como Guy Delespesse recomiendan probióticos, como los yogures, como una manera de introducir bacterias beneficiosas en el cuerpo.

Y la mayoría coincide en que la higiene no tiene que ser absoluta.

«No estamos diciendo que la abandonen por completo«, explica Rook, «pero la atención obsesiva a hábitos equivocados de higiene deberían ser frenados. Si un niño llega a casa con las manos untadas de barro, es muy poco probable que eso cause algún daño. De hecho, hasta podría ser bueno«.

Los expertos son optimistas sobre el descubrimiento del elixir inmunológico que se esconde en granjas y en el intestino de las personas en los países en vías de desarrollo.

El optimismo radica en la posibilidad de encontrar formas de entrenar a los soldados del cuerpo en el complejo arte de la guerra inmunológica.

«Será complicado aislar las moléculas activas y transformarlas en tratamientos», dice Rook. «Pero, yo creo que estamos en el camino correcto. Hay esperanzas para las futuras generaciones».

Fuente: BBC Mundo

Artículo original del Profesor José Miguel Piquer (DCC, Universidad de Chile) en el blog Bits, Ciencia y Sociedad en Terra.

En muchos aspectos de mi vida, me ha tocado enfrentar discusiones sobre cómo tomar decisiones complejas: por ejemplo asignar el presupuesto anual de un organismo, decidir si aprobar o rechazar un proyecto, elegir al ganador de una licitación, decidir si un académico merece subir de jerarquía, etc. La discusión siempre oscila entre tener reglas claras, conocidas por todos y bien definidas (un algoritmo), contra aplicar el criterio experto de una persona o un grupo de personas (sentido común).

La mayor parte de las veces, los sistemas de toma de decisiones son una mezcla de ambos: un reglamento de carrera académica y una junta de evaluación, o unas bases de licitación con una pauta de evaluación que aplica un comité de evaluadores. Sin embargo, el equilibrio de fuerzas entre ambos es precario: si los expertos opinan distinto a lo que arrojan las reglas, ¿qué hacemos? Los seres humanos parecemos ordenarnos en dos clases de equivalencia en esos casos: los que creemos que el criterio y el sentido común es lo que importa, y los que creen que lo más importante es cumplir con las reglas. A modo de ejemplo, los abogados chilenos tienden a estar en el segundo grupo, los ingenieros están divididos y los médicos tienden a estar en el primer grupo. Eso explica que alguna gente confunde la ley con la moral: “¿Usted los estafó?” pregunta el periodista, y el acusado responde “no, yo no hice nada ilegal”. También explica que muchos médicos no acepten que el hospital tiene un presupuesto y que no se puede gastar infinito, aunque se trate de vidas humanas.

La discusión no es trivial: las reglas claras favorecen la transparencia y la confianza en que la decisión se tomó sin influencias externas, favoritismos o corrupción; aunque sea una decisión errada. El sentido común favorece la mejor decisión y le da más sentido de responsabilidad al grupo evaluador.

Chile es un país desconfiado y se considera que uno de los mayores obstáculos para hacer negocios acá es el nivel de desconfianza que impera. Creo que eso mismo ha llevado los últimos años a un movimiento cada vez más fuerte hacia sistemas basados en reglas claras, ojalá implementadas por computadores, donde lo único importante es la letra y donde parece que el espíritu fuera muy parecido al pecado. El ideal nacional del Portal de Compras Públicas del Estado sería un algoritmo: un checklist de condiciones de la oferta, y de los que aprueban se escoge al más barato. Asignar Becas Chile: saco promedio de notas, rankeo universidades según Shanghai, rankeo especialidades según necesidades nacionales, filtramos por edad y ¡listo! ¿Para qué voy a incluir seres humanos en la evaluación?

Un ejemplo extremo de este fenómeno lo representa la PSU: un computador decide si yo entro o no a una carrera, sin que ningún ser humano mire mis antecedentes o historia. Cuando hemos propuesto evaluar más integralmente a los postulantes, incluyendo entrevistas personales, ensayos, u observarlos mientras solucionan problemas, la reacción es de terror absoluto: creen que es imposible tener una comisión experta que no se vea influenciada por un telefonazo del ministro para que ayuden a su hijo a entrar.

Antes de seguir, debo dejar en claro que yo me clasifico 100% en los que creen en el sentido común, e incluso diría que no soporto las reglas. En mi experiencia, nunca se logra plasmar en un algoritmo el verdadero criterio de selección que uno quiere tener para tomar una decisión. Mientras más compleja la decisión, peor. Cuando he visto aplicar algoritmos, siempre pasa que uno mira el resultado y dice: “¡Ah!, debimos haber incluido otro criterio”. Las reglas son un zapato chino, que nos obliga a tomar la decisión que no queremos tomar, que sabemos que es errada, pero que respeta las reglas. No hay nada más idiota que seguir un camino errado a sabiendas, sólo porque “está escrito”. El algoritmo que implementa las reglas es la mejor implementación que he conocido de la Estupidez Artificial, es decir, la implementación por computador de un ser humano 100% estúpido.

Por otro lado, creo que el sentido común no es programable, no lograremos nunca (en nuestras vidas, al menos) codificar unas reglas que de verdad implementen el criterio de selección de un comité de expertos, que escojan la mejor opción, el mejor estudiante, el mejor académico. Por eso es que todavía contratamos seres humanos, a pesar de lo difíciles, complicados y caros que son. Si pudiéramos reemplazarlos por computadores, ya lo habríamos hecho sin dudarlo ni un segundo. Me ha tocado batallar mucho con mis computadores y mis sistemas operativos y mis aplicaciones. Pero eso no es nada (de verdad, NADA) comparado con mis empleados, mis pares, mis hijos.

¿Cómo entonces aplicar el sentido común en un país desconfiado? Primero, creo que debemos oponernos a las reglas todo lo posible: mucha gente simplemente no entiende que uno no puede seleccionar postulantes, asignar licitaciones o tomar decisiones por computador. Segundo, creo que hay que tener comités de expertos con plenos poderes para decidir, pero donde sus miembros se hagan responsables de los resultados. La transparencia está en conocer quiénes son sus miembros, cómo se eligen y reemplazan, y cómo se toman las decisiones dentro de ese comité. Pero luego, los miembros del comité votan según sus propios criterios, sin reglas ni computadores que decidan. Tercero: debemos esforzarnos por ser más confiados. ¿Cuántas veces los han realmente estafado en la vida? Hagan un cálculo rápido de porcentaje: ¿Obtienen un 1% de estafa? ¿Un 10%? Luego calculen lo que han gastado en prevenir estafas (contratos draconianos, notarías que retienen los cheques, negocios que han perdido por no confiar). ¿Ustedes creen que realmente vale la pena?

En muchos países se ha abierto un debate sobre hasta qué punto internet debe ser regulado por las autoridades para proteger a los jóvenes.

«No hay suficiente seguridad en la red», dijo Andrea, la madre de Ashleigh Hall, una joven británica de 17 años que fue asesinada, en 2009, por un hombre que se hizo pasar por un adolescente en Facebook.

«Si hay algún tipo de protección está enfocada en menores de 16 años. Pero ¿se podría mantener para los mayores de 16 años?», reflexionó la madre.

Sin embargo, no todos concuerdan con que las medidas de seguridad en la red deben provenir de la misma red.

«Yo creo que el concepto de protección en internet es un concepto que proviene de una generación que tiene miedo a lo desconocido, que realmente cree que internet es un lugar muy peligroso», le dijo a BBC Mundo, Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información de Business School de Madrid.

«Una vida en internet no está exenta de peligros como tampoco lo está salir a la calle o entrar a un barrio determinado».

Los jóvenes, asegura el experto, necesitan el mismo sistema de referencia que tuvieron cuando les enseñaron a cruzar una calle, a no recibir dulces de extraños o a no hablar con desconocidos.

Brecha generacional

Pero la realidad es distinta, no todos los padres están familiarizados con el manejo de internet y las implicaciones de las redes sociales.

«Los niños y los jóvenes son realmente huérfanos digitales. Carecen de una figura que les pueda explicar cuando algo es peligroso o cuando hay una amenaza contra su privacidad», indicó Dans.

Esta opinión la comparte Nancy Lizcano, una psicóloga y educadora colombiana que tiene dos hijos adolescentes.

«Muchos padres no hemos tenido la información sobre los riesgos de internet. La mayoría, yo diría 75% de los padres, ve internet como algo todavía novedoso y complicado. Los adolescentes nos ganan. Ellos han desarrollado tremendas habilidades para desenvolverse en ese ambiente».

Esa brecha generacional provoca que muchos padres no tengan la misma capacidad para proteger a sus hijos y para detectar una situación de peligro.

Para Dans no se trata de un problema de la tecnología per se.

«Hemos aprendido a usar una tecnología que es bastante amigable y fácil, pero nos falta muchísimo desarrollo en los usos sociales de esa tecnología»

Usar una red social es, aparentemente, demasiado sencillo, pero en la práctica es muy complicado ponerle límites a lo que se publica.

«Alrededor del 70% de los millones de usuarios de las redes sociales nunca cambian sus opciones de privacidad (…) No nos hemos detenido a pensar que no es inteligente, dentro de Facebook o dentro de una red social, compartir todo con todo el mundo», señaló el especialista en Sistemas de Información.

Soluciones

Algunos expertos y padres, como la madre de Ashleigh Hall, exhortan a que haya mayor vigilancia de las autoridades y a que se actualicen las legislaciones de cara a la revolución de internet.

Sin embargo, no todos están de acuerdo.

«No creo demasiado en el intervencionismo, creo que internet están bien regulado con las mismas leyes que rigen fuera de internet», señaló Dans.

Tanto para Dans como para Lizcano, la web no puede ser satanizada, pues si se les dice que internet es peligrosísimo no van a aceptar ninguna protección.

«La motivación de estar en internet es muy grande. No se les puede quitar internet», indicó Lizcano.

«Ni la policía, ni el sistema educativo, ni los padres estamos en el nivel informativo para prever los riesgos de internet para los adolescentes».

El reto, asegura la psicóloga, es que los padres, maestros y policías entren en un contacto más empático con los jóvenes.

Pero las recomendaciones no sólo van a los padres, sino a los adolescentes.

«En cuanto se sientan incómodos, acosados, deben dejar de usar internet y comentárselo a alguien que les pueda servir de referencia». Nada los obliga a mantenerse conectados, dijo Dans.

De acuerdo con el experto, la mejor forma de proteger a los adolescentes en internet es exponiéndolos cada vez más a la web, asesorándolos con respecto al contenido que encuentran en ella y haciéndolos sentir más seguros y en confianza para que compartan sus inquietudes.

Fuente: BBC Mundo

No es mucho lo que tengo que decir, sólo quiero expresar mi tristeza y dar el adiós que se merece al blog El Espacio de Waldylei, que nos acompañó estos últimos años con noticias de actualidad, contenido interesante de todo tipo, así opiniones críticas y certeras sobre muchas cosas.

Es difícil que un blog alcance el éxito que alcanzó Waldylei, mucha dedicación y trabajo hicieron que fuera muy visitado, con una excelente posición en los motores de búsqueda. Personalmente debo llevar el doble de tiempo con este blog y aún sólo puedo soñar con el éxito que tuvo El Espacio de Waldylei.

Mis respetos a Waldylei, que sigue cuidando con su excelente mano sus demás proyectos que seguro seguirán siendo exitosos…

Hoy se nos ha ido un gran espacio, El Espacio de Waldylei.

Saludos

Actualización: Me alegra enormemente actualizar esta entrada para anunciar que El Espacio de Waldylei no desapareció finalmente, sino que se transformó en un nuevo proyecto: El Espacio DkX 🙂

María del Pilar Pérez, principal imputada en el caso del asesinato de Diego Schmidt-Hebbel, ha sido calificada como La Quintrala por su frialdad, por manipular a la gente y sobretodo por su maldad…

Si no la conoce y no me cree, puede revisar algo al respecto en Emol.com.

Entonces, tenemos a una mujer sumamente fría, calculadora, manipuladora, codiciosa, dispuesta a hacer lo que sea para conseguir lo que quiere, pero yo me pregunto: ¿Puede estar la maldad tan concentrada en una sola persona?

Las pericias y los testimonios parecen apuntar a que ella efectivamente posee los rasgos antes mencionados, pero hay algo que me llama la atención. Por alguna razón, se trata de una persona prácticamente demoníaca rodeada de familia y conocidos que no han sido más que víctimas de su maldad.

Se ve a la madre hablando pestes de su hija, a su propio hijo incapaz de decirle «mamá», en su lugar le dice «la señora», y así suma y sigue. Pero… ¿Cómo una persona llega a tener una presonalidad tan terrible? ¿será que algo tuvo que ver el entorno en todo esto? ¿por qué hay un montón de víctimas y una sola victimaria? ¿será que su entorno más cercano no era tan santito y así como ella es calculadora, ellos también y les conviene ponerse en su contra?

Bajo ninguna circunstancia quiero bajarle el perfil a su, prácticamente demostrada, culpabilidad en los crímenes que se le imputan. Los asesinatos encargados por ella merecen, sin duda, que se aplique el rigor que la ley estipula. Sin embargo, quiero hacer notar que quizás no todos los que han declarado en el juicio son tan «santas palomas» porque eso de por sí suena sospechoso ¿no?