Hoy es 31 de Diciembre de 2009, una fecha muy especial ya que se termina este año y comienza uno nuevo, nueva década, una nueva página, etc. o no?
Por alguna razón nuestra sociedad ha adoptado una postura casi de adoración a los números, pero ¿se merece tanto ese gran invento de la humanidad?
Como estamos a fin de año y todo el mundo está haciendo recuentos, haré alusión a un suceso sucedido este año y que muestra claramente mi anterior afirmación: Fue el día 9 de Septiembre por la mañana en que me asombré por el asombro desmedido de tanta gente pendiente de las nueve de la mañana con nueve minutos… Es que para muchos iba a acontecer un acontecimiento tremendamente relevante, la «alineación» del nueve del nueve de dos mil nueve a las nueve de la mañana con nueve minutos y nueve segundos. Algunos plantearon significados tremendamente profundos y la mayoría omitía el hecho de que en esa mágica combinación había un dos contaminando, mientras yo me preguntaba ¿qué hubiera pasado si al señor que se le ocurrió fijar la hora en un instante arbitrario hace mucho tiempo lo hubiera hecho diez minutos antes? ¿de él dependía tal alineación cósmica? yo creo que no.