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Es triste cómo algunos medios como Cooperativa.cl ayudan y hasta inducen a la gente al descontento desmesurado, impulsando la idea de que deben darle todo en bandeja, el Estado es responsable de todos los problemas y la gente no debería tener que esforzarse por vivir en un país mejor.

Los usuarios del Transantiago se mostraron contrarios al alza de 10 pesos que se oficializó este sábado en el servicio de transporte metropolitano, cuyo motivo se centra en los costos operacionales y en la mejora del servicio.

«¿Qué buen servicio hay? Tienes que esperar lo mismo que esperas en una micro, porque los andenes están llenos, no hay comodidades, los choferes no tienen ninguna ética», indicó una de las consultadas por Cooperativa.

«Si no se traduce en eso (mejora del servicio) es una falta de respeto a la comunidad. Se cumplen un par de años de Transantiago y si bien ha mejorado, creo que todavía le falta, si este aumento va a ayudar en eso, perfecto», por su parte expresó otro de los usuarios.

De esta forma, el valor general del pasaje será de 410 pesos y la combinación y uso del Metro en horario punta pasará a 470 pesos. La tarifa estudiantes se mantendrá en 130 pesos.

En tanto, el valor del horario valle del Metro será de 400 pesos. Por su parte, el costo de la tarifa baja será de 390 pesos.

En tanto, los habitantes de la Región Metropolitana volverán a sentir un golpe en sus bolsillos cuando este 17 de abril el Transantiago tenga un incremento de 20 pesos en su tarifa.

¡¡Qué terrible!! subieron el pasaje en 10 pesos y después 20 más, sumando un alza de $30 en total!!!. Un duro golpe en los bolsillos de los habitantes de la Región Metropolitana… o no?

Veamos: $30 por pasaje son $60 adicionales por día (ida y vuelta, recordar que hay tarifa integrada), si trabajamos 5 días a la semana serán $300 semanales, lo que multiplicado por las 4 semanas del mes son unos $1.200 en total. Es decir, para un usuario del Transantiago que está obligado a usarlo para ir a trabajar, en un mes tendrá que gastar $1.200 adicionales con el alza total de $30. Según la lista de precios de «El Cielo», eso es menos que dos botellas de litro de cerveza ($1.680), menos que la pizza individual más barata de Jhot Pizza ($1.900) y probablemente no debe alcanzar para muchos cigarros (no soy fumador así que no sé los precios), todo esto para un mes completo.

Viéndolo de esta forma ya no es tan terrible para el santiaguino común.

Evidentemente, el que una persona común pueda costear esta alza no la justifica en sí misma. Pero todos sabemos que el Transantiago tiene un precio artificial, el sistema no es económicamente viable con la tarifa que tiene. Si aún tuviéramos el sistema de transporte anterior, con el famoso «polinomio» la tarifa sería muchísimo mayor que los $430 en que quedará. Es obvio que las alzas son inevitables.

Por otro lado, la calidad del servicio ha mejorado increíblemente, a la gente le encanta quejarse pero no recuerdan cómo estábamos antes del Transantiago. Yo lo uso a diario y considero que es muchísimo mejor que las «micros amarillas», obviamente no es perfecto, pero vaya que se ha avanzado. Además, una mala calidad no es excusa para no pagar, al contrario, el no pagar propicia la mala calidad, todos debemos cooperar para que las cosas funcionen bien, no podemos esperar a que el Estado venga a solucionarnos la vida.

Una de las mayores polémicas que se han presentado luego del terremoto que azotó la zona centro-sur de Chile la madrugada del 27 de Febrero, es la información errada que dio la Presidenta poco después del sismo, indicando que no había posibilidad de tsunami en las costas Chilenas. Error que el gobierno tardó un día en reconocer y que incluso se intentó cubrir diciendo que las informaciones sobre marejadas que llegaban de la zona afectada no eran más que oleaje un poco mayor al usual, pero en ningún caso tsunami.

Luego de que el Ministro de Defensa, Francisco Vidal, reconociera en una conferencia de prensa que se cometió un error, se comenzó a investigar la causa del mismo, pero ante la insistencia de los medios de comunicación, el gobierno respondió que estaban en tiempo de actuar y no de hacer evaluaciones, que posteriormente se investigaría el tema.

Francisco Vidal, afirmó durante la misma conferencia de prensa que, si bien la Onemi había descartado la posibilidad de tsunami, el SHOA (entidad de la Armada encargada del tema) envió la alerta hacia los lugares correspondientes con rapidez, lo que permitió la evacuación de las personas y salvar vidas.

La pregunta es ¿por qué entonces el gobierno afirmó tanto tiempo que no había peligro de tsunami?. El problema es que producto de las declaraciones que la Presidenta hizo ante los medios tranquilizando a la población, muchas personas volvieron de los cerros a buscar algunas cosas a sus hogares confiados en que no había peligro cuando llegaron las enormes olas. Por otro lado, en muchos lugares las personas cuentan a los medios que evacuaron hacia los sectores altos por mero instinto, pero que nadie les alertó realmente de la probabilidad de un maremoto.

Ante la polémica, la armada insistió en que envió las alarmas a tiempo, pasándole la responsabilidad a la Onemi por no entregar la información adecuada a la población. Como respuesta, la directora de la Onemi, Carmen Fernández, refutó las críticas acusando a la Armada de entregar información poco clara.

«La realidad es que hubo una información de tal nivel de imprecisión y ambigüedad que a nadie le permite tomar una decisión», aseguró. Por otra parte manifestó que, aún de existir información clara, «no existía ninguna posibilidad de hacer nada porque no había ningún sistema para alertar a las personas».

Finalmente, el comandante en jefe de la Armada, almirante Edmundo González, reconoció que la información entregada había sido poco clara en una entrevista que dio a TVN, en la cual detalló el orden cronológico de los sucesos:

  • 3:34AM: Se produce el sismo grado 8.8 en las costas de la séptima región.
  • 3:55AM: El SHOA envía una alerta de tsunami por radio de alta frecuencia [Nota al márgen: ¿qué importa que esa radio opere en alta frecuencia para efectos de la noticia?, nada!, pero todos los medios lo destacan como si supieran de qué hablan]
  • 4:07AM: El SHOA cumple con el protocolo y envía la alerta por fax a la Onemi.
  • 5:15 AM: La Presidenta se comunica con el SHOA para confirmar la alerta y es en este momento donde se le da información poco clara ya que no fueron «lo suficientemente precisos para decirle a la Presidenta: se mantiene o se cancela» (palabras del comandante en jefe de la Armada).

Entonces me pregunto ¿cómo se le puede dar información poco clara a la Presidenta si lo que ella quería saber era simple: mantener la alerta o no?, ¿por qué la Presidenta aceptó una respuesta tan vaga?. Por otro lado se indica que se envió una alerta de tsunami oportunamente vía radio, eso quiere decir que hasta las 5:15AM la información oficial era de alerta, sin embargo, yo no vi ninguna alerta en los medios en ningún momento, todas fueron negativas desde el principio.

Además, si aceptamos que la información entregada por la Armada era demasiado ambígua, de todas maneras lo que debió pesar más es el resguardo de la población y me parece que ante un terremoto de tal magnitud, con los antecedentes que se tenían, aún cuando no hubiera información técnica precisa disponible, la mejor medida es tomar el peor caso como siempre y activar las alertas de tsunami hasta que se compruebe lo contrario, ya que no se puede dejar el destino de las personas a una información «poco clara».

Ya comenté hace poco sobre la inconsecuencia en la tragedia del canal de Chacao, sobre cómo algunas personas toman lo que les interesa de las normas y si «no les sirve» lo ignoran. Bueno, acá hay otro ejemplo de lo mismo, lamentablemente con una muerte de por medio, pero con una actitud que hace pensar en la justicia al revés.

El sábado 13 de Febrero en la madrugada falleció un menor de edad (17 años, ni tan menor) tras una persecución por las calles del centro de Viña del Mar que finalizó con el impacto de la camioneta fugitiva (conducida por el muchacho) contra un vehículo de la Policía de Investigaciones (PDI). Según se informa en emol.com:

La persecución policial se inicio a la 01:00 de la madrugada, cuando personal de Carabineros se percató que una camioneta Chevrolet -la cual era conducida por el menor- estuvo próxima a arrollar a unos transeúntes que cruzaban en un paso de cebra en calle Valparaíso.

Carabineros inmediatamente se desplegó para detener el vehículo, el cual continuó su marcha a exceso de velocidad y sin respetar los semáforos.

Luego se sumó a las labores policiales un equipo de la PDI, el cual se encontraba en el lugar y decidió colaborar con la detención.

De acuerdo a lo informado por el comisario de la Brigada del Crimen de Viña del Mar, Luis Vallejos, «en calle Diana (la camioneta) se tiró contra el tránsito y luego tomó (calle) Álvarez. El vehículo de la PDI trató de adelantar para interceptarla, pero ésta lo colisionó por el costado derecho, ocasionando el volcamiento de ambos».

Tras el incidente, los tres efectivos de la policía civil fueron trasladados hasta el Hospital Gustavo Fricke, para luego ser derivados al Hospital Naval.

Hasta ahí era una noticia policial más, pero grande fue mi sorpresa al saber hoy que Ricardo Tapia, el padrastro del joven, anunció que presentará acciones legales en contra de Carabineros y la Policía de Investigaciones, responsabilizándolos por la muerte del muchacho!! Como consta en VmásV:

Según explicó, su hijo era un joven normal, que manejaba desde los 15 años, y que había pedido el vehículo para escuchar música y salir con amigas. Una de ellas contó que fue un vehículo de la PDI el que impactó el auto en que viajaban, y no una mala maniobra del joven, lo que produjo la colisión que terminó en el deceso.

Asimismo, afirmó que vio el video de seguridad que muestra el momento del accidente. «Estoy impactado, porque lo perseguían como si fuera un delincuente, y lo que él tenía era susto, nada más. Se pasó un semáforo en rojo, y  como tenía 17 años, no tenía licencia y andaba con dos botellas de cerveza vacías, arrancó. Atinó a lo peor: arrancar».

Es en este punto donde uno comprende cómo un joven lleva más de 2 años manejando sin licencia, antes de cumplir la edad que le permitiría recién manejar sin un adulto a su lado, además es autorizado por su padre (sea padrastro o padre, es responsable del muchacho) para salir a parrandear con mujeres y alcohol en su camioneta, arriesgando su vida y la de muchos otros (las mujeres, los policías, transeúntes). Para este señor, todo es a su conveniencia, todo es justificable y sobretodo, no asume responsabilidades, así como no lo hizo su hijo, lo cual le costó la vida.

Hay que decir las cosas claras: Esta muerte no fue culpa de la PDI y tampoco totalmente del muchacho, el mayor responsable por esta muerte es el mismo sujeto que ahora quiere responsabilizar a otro. La policía sólo hizo su trabajo y no puede ponerse en tela de juicio por casos como este, quieren poder hacer lo que quieran, violar la ley y no ser sancionados o perseguidos por ello porque «no son delincuentes» pero a la hora de exigir que capturen a un ladrón son los primeros en reclamar que la policía no actúa.

El día 2 de Febrero, alrededor de las 6 de la tarde, zarpó una lancha a motor de nombre «Soledad II» con 12 personas desde la localiad de Carelmapu con destino a Ancud. Los 12 pasajeros (entre ellos varios niños) venían desde la fiesta religiosa de la Virgen de la Candelaria y comenzaron a navegar en medio de un fuerte temporal con vientos de 60 km/h, lo cual hizo inevitable el volcamiento de la embarcación y la muerte de sus ocupantes, varios de ellos aún desaparecidos el día de hoy.

Era evidente que las condiciones eran pésimas para navegar, sin embargo, la tripulación hizo caso omiso a esto y a la prohibición de la Armada ya que según se informó un oficial de Carabineros:

«no estaba autorizado el zarpe de ninguna embarcación menor, entonces estas personas hicieron caso omiso de la advertencia de la Armada»

Lo curioso es que personas cercanas a los ocupantes de la lancha siniestrada acusaron inmediatamente a la Armada por no evitar que zarparan, en otras palabras, el problema no es que los de la tripulación de la lancha fueran unos irresponsables, sino que la Armada no usó la fuerza para detenerlos.

Posteriormente, aún con el fuerte temporal, se produjo un altercado con la gente que quería salir a buscar a sus seres queridos pero la Armada se los impidió producto de las malas condiciones. Reclamaban que no hacían nada para dar con el paradero de las víctimas, que no les prestaban atención por tratarse de gente humilde, etc.

Finalmente, el día de hoy, el Alcalde de Maullín exigió al ministro de Defensa que investigara el caso ya que no se habría cumplido con la ley. Dice el Alcalde:

El 2 de febrero (día del accidente) tanto la ley como los reglamentos no se aplicaron y por tanto debe haber un investigación al respecto.

[…] el artículo 3 del reglamento de Directemar señala que lo principal, lo más importante, es el resguardo de la vida humana

En esta historia es indudable la gravedad de la tragedia y la desesperación por encontrar a las víctimas, se trata de un hecho lamentable pero que además pone en evidencia la facilidad con que las personas pasan de exigir algo a desear que no exista dependiendo de sus intereses. Y no se trata de el bien/mal de los intereses, pues es legítima y loable la intención de buscar a las personas desaparecidas, así como la de impedir que más personas arriesguen peligrosamente sus vidas.

El hecho es que, sin hacer juicios sobre la motivación, somos tremendamente flexibles para transar las normas. Por un lado se exigen leyes y normas para solucionar todo, al punto de culpar a «vacíos legales» el mal actuar de ciertas personas y por otro lado, se «olvidan» las reglas al momento en que ya no son «convenientes». Siempre buscando culpar a los demás o a las leyes mismas, sin detenerse en que somos nosotros mismos los que debemos cooperar para que las cosas funcionen.

Y esto aplica también a los intereses no tan loables, se comienza a buscar la aplicación de las leyes y la ética sólo cuando es de propia conveniencia, viendo los defectos de los demás y escondiendo los propios. Sólo basta echarle un vistazo a la política, gente que llama a la unidad y que al mismo tiempo propicia una verdadera guerra al bando contrario, gente que habla de libertad de pensamiento y rectitud pero que rasgan vestiduras cuando alguien de su mismo bando critica sus decisiones, tildándolo de traidor como si tuviera el deber de seguir a la dirigencia ciegamente.

Me he puesto a revisar mis archivos, salen de ellos innumerables cosas que no recordaba o que ya no tengo presentes. Llevamos casi 10 años con presencia en internet, bastante tiempo para un sitio web sin fines de lucro (y sin fines específicos). Muchas cosas han pasado desde el año 2000, me siento parte (aunque cuestiono mi derecho a sentirme parte) de una generación que fue visionaria, antes de que comenzaran las redes sociales y se masificaran las comunidades (por lo menos en nuestro país) teníamos un sitio que invitaba a personas a participar, a formar una comunidad de amigos («Amigos on-line») e inauguramos nuestro dominio .cl con el slogan «Internet Participativa«. Con poco conocimiento y sólo con ganas manteníamos el sitio únicamente gracias a los hosting gratis… Que una cuenta en Angelfire para la página principal, que otra cuenta para Software, una cuenta adicional en Xoom.com (la cual era maravillosa porque no ponía límites de espacio como Angelfire que daba sólo 5MB aunque ponía un horrible encabezado) y así fuimos evolucionando, pasando por innumerables hosting que en su mayoría ya no existen.

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