Desde que apareció esta noticia, hace unos días atrás, me llamó mucho la atención el impacto y la manera «atarantada» de interpretarla. Los periodistas, por supuesto, hicieron su trabajo y la mostraron de la manera más impactante posible, que llamara la atención, que pareciera que la NASA anunciaba una comunicación con el mismísimo E.T.
Sin embargo, creo que una lectura calmada de la noticia alertaría a cualquier lector sagaz de que el descubrimiento es prácticamente irrelevante en cuanto a vida extraterrestre se trata. Es como decir: «Estamos buscando una aguja en un pajar, pero ahora descubrimos ¡que pueden haber clips también!. A partir de hoy nuestra búsqueda toma nuevos horizontes»… Incluso me parece que es peor que eso, porque en estricto rigor los científicos ni siquiera saben lo que buscan allá afuera, lo más lógico es pensar que un ser extraterrestre no tiene por qué funcionar bajo el mismo paradigma que nosotros.
Por todo esto es que decidí no publicar el artículo en su momento, y ahora se le suma el cuestionamiento al descubrimiento real (la sustitución del grupo fosfato que une los eslabones del ADN por arsénico) hecho por algunos científicos.
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