Decenas de miles de años atrás, los seres humanos se vieron enfrentados a la necesidad de contar grupos de objetos y/o medir cosas. Era importante poder distinguir entre un par de grupos de objetos cuál tenía mayor cantidad, los humanos de la época usaron distintos métodos como cuentas o muescas grabadas en huesos cuyos rastros más antiguos se remontan a más de 30.000 años (Según Wikipedia). Este invento, aparentemente trivial, tiene una característica muy particular. En vez de ser una herramienta para hacer algo que nuestro cuerpo no puede hacer físicamente (como una piedra o un palo), es una herramienta para hacer algo que nuestra mente no puede hacer, para superar las limitaciones de nuestra mente.

Para que dos o más seres humanos puedan colaborar eficazmente, trabajando en conjunto por un objetivo común en vez de pelearse e intentar robarse unos a otros, es necesario que exista confianza entre los individuos. Afortunadamente (al menos en ese tiempo) el homo sapiens evolucionó una excelente capacidad para almacenar información y para el chisme, cuya función es precisamente llevar registro de los individuos de una tribu pequeña para saber en quién se puede confiar y cuánto se puede confiar en cada uno de los otros individuos.

Se estima que biológicamente el ser humano es capaz de rastrear alrededor de 150 individuos en su memoria, lo cual de alguna manera impone un límite al número máximo de seres humanos que pueden colaborar de manera estable a través del tiempo. (Libro Sapiens de Yuval Noah Harari, capítulo El Árbol del Conocimiento).

Naturalmente, si queremos colaborar en grupos más grandes necesitamos otro tipo de herramientas que nos permitan hacer lo que nuestras mentes no son capaces de hacer. La invención de la representación numérica y la escritura permitió regular las transacciones (colaboración) entre individuos que no se conocen a través de registros de qué le pertenece a quién y cosas así.

Creo que es razonable pensar que nadie diría hoy que las matemáticas son una ideología, que tienen alguna intención en particular o que buscan perjudicar a alguien. Son simplemente una herramienta, un mecanismo, una muleta para nuestros cerebros limitados, que nos ayuda a procesar información que de otro modo no podríamos procesar. El resultado del procesamiento siempre es susceptible a los sesgos de quien lo ejecuta, pero la herramienta es sólo eso, una herramienta.

En el año 2020 estamos viviendo tiempos caóticos, no parece haber certeza de nada, inestabilidad climática, de salud y política aflora en todo el mundo. Acá creo importante destacar que la inestabilidad climática y de salud de alguna manera también está relacionada con la inestabilidad política y con cómo estamos dirigiendo nuestra civilización. Esto respecto a la humanidad como un todo y también dentro de cada país o unidad territorial.

El sistema sociopolítico que hemos construido durante el último tiempo está mostrando sus límites y nos estamos enfrentando a problemas que el actual sistema no parece ser capaz de abordar eficazmente. En otras palabras, nuestras actuales herramientas, si bien nos permitieron comenzar a colaborar a escala global, no son suficientes para una colaboración a escala global eficaz y sobretodo estable en el tiempo.

¿Y cuál es el problema?

Cuando uno crece dentro de un paradigma es difícil poder mirarlo en perspectiva y ser certeros en una evaluación sin sesgos. Pero eso no significa que uno no tenga sospechas a nivel personal que puedan eventualmente ayudar a que el colectivo encuentre la real causa.

Unos días atrás se votó la idea de legislar respecto al retiro de emergencia del 10% de los ahorros previsionales desde las AFP. Existe actualmente gran discusión y debate respecto a ese tema en el país, pero no tengo la más mínima intención de entrar en ese debate porque por un lado no dispongo de la información necesaria para tener una opinión, pero más importante, la forma en que se discute me desgasta, no creo que se esté abordando el problema de una manera constructiva por casi nadie.

Sin embargo, pongo ese episodio de ejemplo porque este artículo fue motivado por imágenes que vi de la aprobación del proyecto en la Cámara de Diputados, con gente levantando brazos, gritando y celebrando, haciendo gritos y una gran fiesta en general. Después vi lo que pasó en el gobierno, que en este caso sufrió una dura derrota política. Sucedieron reuniones de emergencia, declaraciones y hasta búsqueda de responsables por haber perdido.

Todo esto sugiere que los individuos que toman decisiones en el país están usando los circuitos del chisme para atacar al oponente y fundamentar sus posturas, así como la lógica de tribus para racionalizar argumentos que parecen incluso ir en conflicto con los ideales ideológicos en ambos sectores. Estos mecanismos evolucionaron para una tribu de 150 individuos, pero ahora que somos 8 mil millones, están demostrando de manera cada vez más evidente lo inadecuados que son para lidiar con los problemas actuales.

Acá tenemos grupos de personas cuyo objetivo es luchar en contra de un enemigo e imponer su propuesta, en vez de grupos de personas que asumen un objetivo en común, pero que difieren en su visión de cómo se debe conseguir ese objetivo y por tanto deben trabajar en conjunto para determinar qué aspectos de su propuesta son adecuados y cuáles no para conseguir una solución óptima.

Este ejemplo particular muestra una situación que no se limita a Chile, es cosa de ver las noticias internacionales y ver lo que está pasando en USA y otros lugares. A esto se suma la radicalización de la población gracias al hackeo de nuestros circuitos naturales de chisme por parte de las redes sociales con el objetivo captar nuestra atención y ofrecernos más anuncios, facilitando así de forma desproporcionada la influencia de individuos con ideas patológicas como efecto colateral de su modelo de negocios.

¿Qué podemos hacer?

Bueno, necesitamos una herramienta nueva para superar las limitaciones de nuestro cerebro, programado para colaborar en grupos de menos de 150 personas que aún no han sido superadas por las herramientas actuales. Eso debe partir con el reconocimiento de esta limitación y la generación de reglas, ojalá codificadas de forma sencilla que nos permita abordar los aspectos más importantes con la ayuda de un mecanismo de autocorrección de nuestros sesgos y pasiones. Así como el método científico es un lazo de realimentación que busca corregir los sesgos de los individuos que hacen ciencia.

Quien piense que tiene la receta y con eso arreglamos el mundo es un iluso. Estos sistemas surgen y se pulen de manera iterativa, o quizás más preciso, evolutiva. Los problemas que vemos hoy en el mundo son producto de que las instituciones y estructuras sociales evolucionaron bajo las reglas actuales para optimizar ciertos parámetros, lo cual con el tiempo inevitablemente fue capaz de encontrar las imperfecciones y explotarlas al punto en que ya no parece ser sustentable en el tiempo, al menos no en la forma actual.

Entonces, tenemos que buscar soluciones al problema de nuestra limitación mental primero. No sacamos nada con discutir políticas públicas sin antes haber sorteado ese obstáculo, por eso propongo que se debe buscar un mecanismo, una ciencia, una herramienta para ayudar al análisis y como consecuencia podremos recién empezar a discutir políticas públicas nacionales e internacionales de manera más productiva.

Ideas locas para el cierre

Finalmente, para cerrar este artículo mencionaré algunas ideas locas que se me vienen a la mente que pueden o no ser pertinentes, pero podrían eventualmente considerarse en algún punto de la construcción de esta nueva herramienta que obviamente escapa a mi capacidad de articulación.

De hecho, creo que más que un objetivo, reglas como las que pongo a continuación debiesen más o menos ser consecuencia natural de la herramienta que necesitamos desarrollar y que aún desconocemos.

  • Abolir el concepto de oposición. Debería ser más bien gobierno y asistentes y/o colaboradores. Oposición toca el nervio tribal y nos predispone inconscientemente a la confrontación.
  • Prohibir la propaganda política en todas sus formas, lo cual no significa limitar la libertad de expresión. Lo que se prohíben son las consignas, afiches y artilugios habituales de la propaganda. Nadie debe levantar los brazos y gritar un nombre o una consigna, eso nuevamente activa los circuitos de tribu y nubla el juicio.
  • La prohibición de propaganda implica además la prohibición de difundir material con una única visión. Esto tiene un costo grande, es más difícil transmitir tu mensaje cuando tienes a alguien frente a ti con una opinión diferente, es claramente incómodo y subóptimo para comunicar tu punto de vista, pero la alternativa es dejar espacio a monólogos apasionados que hagan crecer los sesgos en la población, predisponiéndola a enfrentar con desproporcionado escepticismo la visión divergente.
  • Ampliar espacios de discusión con formatos de conversación largo. El surgimiento de los podcast como medio popular de entretenimiento demuestra que es mentira la creencia de que el ser humano tiene poca capacidad de seguir conversaciones complejas.

Bajo este paradigma, un programa informativo podría ser algo así:

Un individuo (probablemente periodista) haría de moderador y se daría la discusión entre 2 o 4 personas (no más), cuidando igualdad de número en posturas que parecen estar contrapuestas.

El programa se rige por las siguientes reglas:

  • Los entrevistados no pueden hablar entre sí, los mensajes deben pasar a través del moderador. Esto consigue varias cosas:
    • Los entrevistados no pueden interrumpirse y ponerse a pelear.
    • El moderador ayudará a asegurarse que el punto en particular sea comprendido y reconocido por ambas partes.
  • El moderador tiene la responsabilidad de resumir lo que entendió del entrevistado y ganar su aprobación de que entendió bien el punto antes de preguntar a la otra persona.
  • El moderador tiene la responsabilidad de sintetizar los puntos relevantes de forma balanceada (aprobada por todos los entrevistados) considerando aspectos como:
    • Cuál es el objetivo primario de lo que se discute (debe ser acordado y aprobado por todos los entrevistados antes de pasar a lo siguiente)
    • Quienes son los incumbentes
    • Cómo pretende la política en discusión conseguir el objetivo acordado
    • A quién beneficia o perjudica tal política
    • Cuánto beneficia o perjudica tal política
    • Cómo se evalúa el éxito o fracaso de tal política
  • Será común que entrevistado A haga una afirmación aparentemente contraria a lo que cree entrevistado B. Ante esa situación el moderador debe preguntar a B si es cierto, lo cual debe ser respondido en 2 partes:
    • Técnicamente cierto o falso: Por ejemplo, encender una luz eléctrica genera un campo eléctrico que eventualmente interactúa con el campo magnético de la tierra y por tanto altera la trayectoria del viento solar.
    • Qué tan relevante es: Si bien la perturbación es real, es demasiado pequeña para causar una perturbación significativa al viento solar alrededor de la tierra.
  • Los entrevistados intentarán empujar las reglas, ante cualquier desviación del tema, cualquier entrevistado puede protestar y el moderador decidirá si dar tarjeta amarilla al infractor. Con dos tarjetas amarillas, independiente de quién las haya producido, se termina la conversación por falta de capacidad de avanzar.

Es este día del año otra vez, el día en que recordamos que el 11 de septiembre de 1973 tuvimos un golpe de Estado en Chile. Como todos los años, me paso el día viendo con algo de frustración, y a veces algo de rabia, lo que sale en los medios y lo que comparten las personas en redes sociales. Me molesta que la opinión pública no sea capaz de ver algo tan simple y en su lugar se dedique a exhibir los mismos comportamientos que nos llevaron a esa situación en primer lugar.

Lógica de grupos

La falla primordial es la lógica de grupos, la gente se auto segmenta según su inclinación, repitiendo las consignas de lado y lado.

Según la derecha es un hecho triste, pero hay un contexto y bla bla bla. Intentan borrar con el codo lo que pasó, minimizando cualquier alusión a las violaciones a los derechos humanos (expresión que casi suena a eufemismo), llamando a dar vuelta la página y mirar al futuro. En muchos casos secretamente felices de que haya sucedido el golpe (y otros no tan secretamente).

Su comportamiento indica que sí se sienten responsables e intentan relativizar hechos y a veces justificarlos para minimizar su vergüenza. Un enfoque frontal, sin eufemismos, sin tratar de desviar el tema, condenatorio y a la vez constructivo para el futuro separaría a la derecha de hoy de los que apoyaron y participaron de los terrores en dictadura.

La izquierda por su parte llena todos los medios con testimonios, imágenes y detalles de todas las atrocidades que sufrieron. Marchando y gritando nunca más, lo cual no es algo reprochable en sí mismo (de hecho es entendible hasta cierto punto), pero su análisis se queda en que lo que sufrieron es injustificable y cualquiera que quiera expandir dicho análisis es básicamente un hereje.

Su comportamiento indica que su objetivo es utilizar al máximo su lugar de víctimas para fortalecer la idea de quiénes son los malos acá. Utilizan el sufrimiento de su propia gente para apuntar con el dedo y alimentar un resentimiento que fácilmente puede transformarse en odio. Un enfoque de mesura, de evitar escaladas de violencia aunque sea verbal debería ser la primera reacción de un bloque que sufrió las consecuencias de la violencia de primera mano.

En resumen, ambas facciones tratan de protegerse a sí mismos y de ser posible atacar al oponente. Todo se reduce a la misma lógica de grupos en oposición que generó las condiciones para que el famoso golpe pasara.

¿Qué fue lo que pasó en Chile entonces?

Es bien simple, en época de guerra fría, con las experiencias de Rusia, China y otros lugares donde revoluciones mataron a decenas de millones de personas, se generó una paranoia en contra del comunismo y todo lo asociado a éste.

En Chile, el gobierno de Allende fue visto por buena parte de la población como un paso en esa dirección (simpatizante y no simpatizante). Múltiples factores en conjunto generaron miedo, especialmente en la derecha chilena.

Tanto fue el miedo, tanto el pavor al «yugo marxista» que se organizó un golpe de estado y por intentar detener la masacre, terminaron provocándola ellos, clasificando a su propia gente como «enemigos» y convirtiéndose en los monstruos que decían combatir.

¿Cuál es la moraleja?

La paranoia y el miedo fácilmente puede hacer que la gente entre en pánico y sin darse cuenta termine provocando el terror que quería prevenir.

Esto es cierto sin importar el color político o las creencias. Los genocidas no discriminan por ideología política, sólo es gente común que se ve tan amenazada que está dispuesta a todo para «deshacerse del problema».

Y sí, dije gente común porque después del hecho es re fácil juzgar, pero con antecedentes como el experimento de la cárcel de Stanford queda claro que hay muchas personas capaces de hacer cosas realmente terribles si se dan las condiciones apropiadas.

De lo cual se desprende la inutilidad de referirse al problema en términos de facciones políticas. No tiene nada que ver con eso, cada agrupación suficientemente grande tendrá individuos capaces de hacer las cosas más terribles dada la oportunidad.

¿Cómo llevamos esto a Chile?

La verdad es que el paso inicial ya está dado, reconocer lo que pasó y no olvidarlo. Es pertinente tener memoriales y lugares para conmemorar a las víctimas. Pero esto no es suficiente.

Tenemos que superar el tabú de que las víctimas por ser víctimas no pueden cometer errores. Entender que el terror al marxismo, fascismo, a los inmigrantes o a lo que sea, nos puede llevar a crear nosotros mismos el terror. Y cuando digo nosotros me refiero a todos, incluyendo el grupo al que defiendes, sea cual sea.

Quiero abrir una serie de publicaciones en las que básicamente estaré vaciando las reflexiones que he hecho respecto a distintos temas contingentes o que me parecen relevantes, con el de mi posición política. La idea es intentar buscar los argumentos más bien filosóficos o de fondo, todo dentro del contexto de mi profunda ignorancia y el hecho de que este esfuerzo no es para convencer a nadie, sino que para endender yo mismo qué diablos pasa. (Aún así creo que puede ser interesante compartirlo)

Nunca me gustó el fútbol, escasamente lo jugué cuando niño y el entusiasmo por apoyar a un equipo se desvaneció muy rápidamente. Nunca tuve nada en contra de la idea del deporte, de equipos compitiendo y esas cosas, pero sí hay algo que siempre me perturbó: Los hinchas.

Probablemente la fanaticada me asustó. Nunca pude comprender los gritos desaforados al meter un gol ni las caras desfiguradas (y aterradoras) de los jugadores celebrando. Nunca me sentí a gusto dentro de la masa poseída por el juego, no sabía cómo actuar, por qué los demás hacían lo que hacían… Lo que me convierte en una persona muy extraña según el video de abajo, seguramente hubiera muerto antes de la adolescencia de haber nacido cientos de años atrás.

Esa extraña sensación de ser un elemento ajeno al grupo siempre estuvo conmigo y probablemente condicionó la manera en que comencé a ver las cosas en la medida que fui observando el mundo a mi alrededor. Al encontrarme con el mar de contradicciones que definen al ser humano, mi tendencia fue a alejarme cada vez más y más de los grupos unidos por pasiones por una razón muy sencilla: cada grupo define una estructura rígida de pensamiento y acción que se impone a sus miembros pero que inevitablemente traiciona los valores fundamentales del mismo grupo bajo ciertas circunstancias. En estos casos, los individuos habitualmente flexibilizan las normas momentáneamente para acomodar la anomalía e ignoran las implicancias de esa flexibilización para la doctrina que profesan. Bueno, eso para mí es una falla fundamental de la doctrina.

Seguramente el cura que me hizo catecismo para mi primera comunión hizo un muy buen trabajo porque yo le creí al pie de la letra cómo deben ser las cosas. La religión es algo espiritual, lo que importa es lo de adentro, no sirve de nada rezar si no sientes profundamente en tu corazón lo que dices… Tan bien hizo su trabajo que pronto empecé a alejarme de la iglesia católica al ver cómo sus devotos seguidores y sacerdotes actuaban (el tema de Dios y las religiones queda propuesto para un siguiente post).

Y así suma y sigue, este es un proceso que me lleva a mi primera declaración de principios: No pertenezco a nada con nombre. Rechazo cualquier afiliación a cualquier nombre terminado en «ista» o similar (entiendo que por más que intento evitarlo, eventualmente fallaré (y fallo) en alguna medida, pero eso no invalida el ejercicio). Cada grupo de individuos identificable por un nombre inevitablemente hereda las propiedades de cualquier grupo humano. Propiedades entre las que se incluye la colaboración entre miembros, protección en contra de ataques externos y ayuda preferente, pero también incluye la intolerancia, el pensamiento dogmático, la deshumanización de individuos externos, deseos de dominación o evangelización, rigidez estructural y ritual (algo más que se me olvide?).

Cualquier intento de «progreso» (después explico a qué me refiero) genuino, honesto y sustentable se desmorona ante la manifestación de cualquiera de estas propiedades negativas, cuya probablilidad de presentarse llegan virtualmente al 100% en la medida que el grupo contiene un mayor número de individuos distintos. Seguramente como resultado de la inevitable cuota de gente con intenciones nocivas y la dilusión de responsabilidad en la masa.

Y ojo que lo de rechazar afiliación no lo hago a la ligera, estoy conscientemente rechazando la colaboración entre miembros del grupo en particular, la protección en contra de ataques externos y la ayuda preferente… Tanto así que una de las grandes funciones de las religiones y los grupos en general es proveer un andamiaje social que facilite el desenvolvimiento de individuos en la misma… Quizás por eso las iglesias evangélicas son tan populares en las cárceles… Quizás por eso también sigo soltero a los 34.

Pero creo que es un compromiso necesario si queremos orientarnos adecuadamente en un mundo globalizado, que nos guste o no, es el entorno en que vivimos… Al menos hasta que encontremos un mecanismo de orientación apropiado.

Oye pero ¿Qué quieres decir con «grupos»?

¡Excelente pregunta! El post es de política así que obviamente me refiero a partidos e ideologías que proponen soluciones en base a su hipótesis de cómo funciona la sociedad. Pero también aplica a equipos de fútbol, creencias religiosas e incluso a grupos como el de los científicos y los ingenieros. Porque lo que quiero proponer acá como una guía es el método ingenieril, no el grupo de los ingenieros. Las agrupaciones humanas son tan buenas, nobles, imperfectas y corruptas como los individuos que la componen. Celebrar el método científico es muy distinto a enaltecer a los científicos. Que dicho sea de paso ambos, científicos e ingenieros, tienen bastante de qué avergonzarse como comunidad, tal como cualquier ser humano.

Por último, no puedo eludir mi pertenencia a uno de estos grupos que menciono, pero sí reclamo libertad de poder decidir por mí mismo si es correcto o no lo que el grupo de los ingenieros haga como entidad (que realmente no es mucho porque no operamos como bloque con intereses propios).

Sin grupos ni ideologías… ¡¿Qué hacemos?!

Supongo que queda establecido entonces el por qué la política como la conocemos, las ideologías y convicciones tradicionales me parecen insuficientes para abordar eficazmente los problemas del presente.

Uno podría pensar que la ciencia es la respuesta, después de todo la ciencia ha creado el mundo moderno, con las mejores condiciones de vida de la historia de la humanidad no??? Ehmm nops.

La verdad es que la ciencia sí ha sido indispensable, pero no es condición suficiente y necesaria. Es como la idea del triángulo del fuego, se necesita combustible, oxígeno y calor para hacer fuego, si falta cualquiera de ellos no hay combustión. Esto es lo mismo, la ciencia es una de las patitas, sin ella no hubiésemos llegado a donde estamos, pero también hay otra parte que haré un esfuerzo por definir (porque no la entiendo en detalle).

La ciencia es un sistema de generación de modelos predictivos, cuyo objetivo primario es describir las regularidades del entorno que nos rodea. Su propiedad fundamental es el mecanismo de generación, corrección y actualización de modelos en base a un método que, aplicado correctamente, carece de los sesgos propios de la subjetiva percepción humana. Pero la ciencia no sucede espontáneamente, sino que es impulsada por personas, dichas personas utilizan recursos que son asignados por la sociedad de alguna manera.

La sociedad es un sistema emergente compuesto de seres humanos y sus interacciones, con entidades intangibles pero con efectos muy reales como los estados y el sistema económico. Creo que se puede afirmar con cierta confianza que su estructura surge de un proceso evolutivo en que múltiples agrupaciones de personas generan diversidad de normas y estructuras cuya estabilidad se pone a prueba con el pasar del tiempo. Como las sociedades tienen memoria (memes) y no cambian instantáneamente, cuando una falla su material memético no se desvanece, sino que se transforma en una nueva instancia que se vuelve a poner a prueba en este interminable proceso evolutivo.

La sociedad actual es, por lo tanto, el resultado del proceso evolutivo en este momento (para nada el final, ni necesariamente el óptimo). Su sistema económico y todas sus estructuras son las que han permitido y promovido el actuar de la ciencia al asignar recursos. Luego, esta es la segunda patita para lograr el progreso actual.

La tercera patita es muchas veces ignorada pero es igual de crucial que las anteriores, me refiero a la ingeniería. La ingeniería es la disciplina que identifica objetivos de valor para quien la impulsa, utiliza los recursos de la sociedad y sobretodo los modelos generados por la ciencia como herramientas para crear soluciones que cumplen el objetivo de valor establecido inicialmente.

La ingeniería es la ejecutora de los avances que nos han permitido mejorar nuestra calidad de vida. La ingeniería, al igual que la ciencia, tiene una metodología independiente de los sesgos de los individuos que la ejecutan (cuando es bien aplicada). La diferencia entre la ciencia y la ingeniería es que el método científico busca generar un modelo del fenómeno en cuestión sin restricciones al resultado, mientras que la metodología aplicada en ingeniería busca un resultado específico, predefinido y de valor para la entidad que la impulsa, sin requerir la comprensión completa del fenómeno.

Tradicionalmente, la ingeniería se ha utilizado para producir bienes y servicios, cosas que aportan valor a alguien. Mi hipótesis es que el método ingenieril, o una variante de éste, puede ser usado para atacar problemas sociales y de políticas públicas. Así tenemos al menos la esperanza de desacoplar nuestros esfuerzos de los sesgos y arbitrariedades de los individuos y enfocarnos en solucionar problemas eficazmente.

Cabe destacar que todo esto es una sobresimplificación para efectos didácticos. No son solo «tres patitas», sino que es un sistema complejísimo en que cada parte afecta a las demás. En mi explicación he ignorado otros aspectos igualmente indispensables para el correcto funcionamiento de la sociedad. La posición prominente de la ingeniería y las ciencias en este texto responde únicamente a que son el objeto de análisis para lo que viene.

La sociedad con ojos de ingeniero

La sociedad es un sistema dinámico de enorme complejidad, como mencioné antes. Es un sistema para el cual no tenemos modelos, cuya estructura y propiedades cambian con el tiempo. Es un sistema con innumerables lazos de realmientación cuya dinámica desconocemos, con incontables entradas y salidas.

Los intentos por caracterizar el sistema han sido infructuosos, sencillamente no tenemos ni las herramientas, ni los modelos para simular el sistema completo. Algunos esfuerzos se han hecho especialmente en el área de la economía e indicadores como el de bienestar o la pobreza. Estos estudios han sido usados como material de referencia por autoridades para establecer políticas públicas con resultados erráticos.

La realidad es que ninguno de estos estudios generan modelos suficientemente buenos como para predecir consistentemente cómo una política pública afecta a la población. Sin embargo, escuchamos todo el tiempo a ministros y economistas hablando de cifras, indicadores que no sabemos si miden lo que creemos que miden y relaciones causa-efecto que ignoran prácticamente todas las interacciones del aspecto a medir. Acá ceteris paribus sencillamente no es una opción confiable.

En otras palabras, somos unos ignorantes y no tenemos idea qué hacer. Y qué pasa cuando no hay suficiente información para decidir? Acudimos a la mitología, habitualmente instanciada como hipótesis de cómo funciona la sociedad. Acá evidentemente diferentes ideologías tienen hipótesis contradictorias, o mejor dicho, hipótesis de fenómenos diferentes que generan conclusiones contradictorias.

¿Cómo es eso? Bueno, pensemos en el salario mínimo: Grupo A dice que aumentar el salario mínimo mejora el bienestar de los trabajadores y por tanto es necesario hacerlo ya y por un monto importante. Grupo B dice que aumentar el salario mínimo aumenta el desempleo y por tanto habrá menos trabajadores.

Acá ambos grupos presentan hipótesis potencialmente correctas, pero con focos de atención diferentes. Grupo A decide quitar importancia a la posibilidad de aumentar el desempleo, mientras Grupo B decide que es poco relevante la mejora de la calidad de vida de los trabajadores que conservan su trabajo… En otras palabras, ni siquiera están hablando de lo mismo exactamente.

¿Cómo procedemos entonces?

Lo primero es establecer una lista de objetivos de valor, esta es la parte arbitraria y se debe tener entonces cuidado en cómo se define. Pero yendo de lo más general a lo particular me imagino cosas como:

  • La sociedad es un organismo y es mejor o más saludable en la medida en que se maximiza el bienestar de la mayor cantidad de miembros posible.
  • Se buscará que la sociedad mejore continuamente y de manera sostenida en el tiempo (acabo de definir progreso!).
  • Todos los miembros de la especie, sin excepción, tienen potencial para contribuir al funcionamiento de la sociedad.
  • Luego, el deber de la sociedad es proporcionar las condiciones que permitan la manifestación de dicho potencial en su máxima expresión.
  • La imposibilidad de asignar a priori una magnitud a dicha contribución obliga a tratar a cada individuo como igual, con los mismos derechos y obligaciones (incluso si nos pusiéramos de acuerdo en cómo medirla, no se puede saber cuánto un individuo ha contribuido hasta después que muere). Distinciones arbitrarias, por tanto, contradicen el objetivo primario.
  • El bienestar de los individuos requiere al menos cubrir sus necesidades de salud.
  • etc.

Es fundamental que esta lista sea breve, cada punto agrega una restricción al problema y reduce el conjunto de soluciones factibles… Además, en la medida que se agrergan reglas más específicas es difícil obtener consenso.

Luego, cada problema debe plantearse con un objetivo específico, coherente con los lineamientos anteriores, este es el valor que se desea crear.

La siguiente etapa es de recolección de todos los aspectos potencialmente relevantes, cuidando que cada argumento sea abordado ojalá cuantitativamente. Con esta evidencia se analiza el problema, se usan las herramientas de la ciencia para generar potenciales escenarios haciendo explícito lo que no se sabe y no se entiende. Este análisis debe ser aceptado por las partes involucradas, lo cual significa dejar de lado el ego y aceptar que uno siempre estará equivocado en algo.

El paso siguiente es generar un plan de acción que ponga a prueba las hipótesis minimizando la probablididad de impacto negativo (prueba de concepto). Esto implica definir a priori criterios de éxito y fracaso en el mismo plan de acción, así como un tiempo razonable para obtener resultados.

Finalmente, una vez que se validan las hipótesis se puede implementar la solución a escala mayor, siempre monitoreando sus efectos porque cambios en las condiciones pueden invalidar las hipótesis.

La lógica general de todo esto se parece a lo que intentamos hacer actualmente en los sistemas democráticos, pero la falla está en la falta de humildad y rigurosidad. Los problemas deben abordarse desde la posición de «no sé nada y me pregunto si tal cosa puede contribuir» en vez de «esta es la solución y nadie me quiere escuchar».

En resumen

Phew! Esto ha sido largo!!… La operación bajo la lógica de identidad de grupos es un rasgo innato del ser humano pero nos pone a pelear entre nosotros, por tanto, necesitamos superarlo para sobrevivir al mundo globalizado.

Luego, mi postura política implica rechazar afiliaciones a grupos que actúen en bloque con intereses propios.

Libre de afiliaciones creo que los problemas se pueden abordar de manera más sistemática y rigurosa usando un proceso similar al que se usa en ingeniería, donde se busca un objetivo de valor aplicando las herramientas de la ciencia. Al igual que en la ingeniería, contar con un modelo completo no es lo importante, sino que conseguir el resultado deseado, lo cual es posible si se aborda sistemáticamente.

Eso implica que mis opiniones pueden parecer de muchos lados políticos diferentes, un día serán más izquierdosos, otros más derechistas y eso es porque los enfoques de uno u otro grupo pueden ser más o menos valiosos para diferentes situaciones.

Por ejemplo, sin adeherir a ningún extremo, mi visión sobre el tema pensiones se inclina un poco a la visión de la derecha, mientras que para el tema educación me inclino más hacia la izquierda, siendo consciente de que ambos bandos tienen aspectos patológicos que deben ser evitados.

Y eso es!! Estoy listo para que mi hipótesis sea destruida… De hecho, es lo que necesito para iterar sobre la idea, por favor critique nomás!

Descomposición

Cuando fue el paro de Brinks, tuvimos días y días de noticias respecto a los problemas que tenía la gente porque no había dinero en los cajeros automáticos, esa era la preocupación nacional. Recuerdo que cada vez que hablaban del problema me preguntaba: ¿Por qué están en paro? ¿Qué reclaman los trabajadores? Pero poco y nada se dijo en los medios. Todo era respecto a que no había plata en los cajeros.

Ahora tenemos un gravísimo desastre medioambiental en el sur, el daño ya está hecho y hay que adaptarse, buscar maneras de seguir adelante y, por supuesto, hacer lo necesario para evitar que suceda de nuevo. Ya que por lo que leo en la prensa, aparentemente es un hecho que el fenómeno fue gatillado por el tema de los salmones vertidos al mar (Corríjame si me equivoco).

Pero no! Lo que veo es gente pidiendo plata, bonos, negociaciones con el gobierno por plata, dirigentes queriendo ir a La Moneda y Lo Monedo (lo siento, tenía que decirlo)… ¿Para qué? ¿Qué tiene que ver la plata con su problema? Seguir ese camino es dejar el curso de acción clarísimo para las autoridades: Dejarlos contentos con plata inmediata para que no molesten y no preocuparse por solucionar nada. Más aún, ese afán por el famoso bono podría interpretarse como el uso del desastre natural como la oportunidad perfecta para pedir dinero gratis.

Sí, sí, entiendo, no me malinterprete. No creo que esa sea la intención de fondo, pero sí es el resultado del análisis simplista de la situación. Es verdad, sin poder trabajar esa gente no tiene fuente de ingresos y es una situación de emergencia. Pero ¿Qué pasa si el daño es irreparable? ¿Vamos a dar bonos indefinidamente?

Y vuelvo a preguntar lo mismo: ¿Cómo solucionamos el problema? ¿Qué hacemos ahora que tenemos esta situación? ¿Cómo nos adaptamos a la nueva realidad por complicada que sea? No veo información al respecto.

Mi conflicto es que tenemos toda una conmoción nacional por este problema, quejas y protestas. Pero ya está, no hay vuelta atrás, nadie va a hacer desaparecer la marea roja con una negociación. Hay que pensar en qué hacer ahora, ocuparse de ello.

Puede que los famosos bonos sean efectivamente la mejor manera de enfrentar la crisis inmediata, pero no entiendo la manía de enfocarse sólo en eso en vez del problema en sí mismo. Tampoco veo la necesidad de pelear, bloquear accesos y perturbar el orden público.

Esto último, muestra uno de los síntomas de nuestra enferma sociedad. Chile está enfermo, los desastres deberían unirnos, reafirmar nuestro sentido de comunidad, apoyarnos unos a otros. Pero desde un tiempo a esta parte nos dedicamos a apuntar con el dedo, a echar la culpa, a pedir que nos solucionen los problemas, a pelear con cualquiera que se interponga en lo que es de nuestro interés personal. ¿Será que nos pondremos a cortar calles y tirar piedras para el próximo terremoto?

El otro síntoma es que todo gira en torno al dinero. Los bonos, la gratuidad en la educación, la reforma tributaria, etc. Y no me malinterprete, no soy tan idiota para creer que el dinero es el malvado (Maldito Capitalismo!!!). El problema es de educación, es cultural, pero sobretodo educación.

Y no me refiero a forzar a los niños a leer 500 palabras por minuto o resolver integrales en primero medio. Me refiero a que no estamos desarrollando la capacidad cognitiva necesaria para enfrentar la vida. Todo se ha vuelto demasiado sencillo, nos acostumbramos a no pensar.

Es cosa de ver cómo enfrentan los medios la entrega de conocimientos. ¿Se ha fijado que, sin importar el tópico, a la hora de entregar algún conocimiento en televisión en alguna parte alguien dice «en términos simples», «en fácil», «para que se entienda» o un equivalente? Y muchas veces como advertencia: «Les vamos a explicar esto, pero en términos muy muy sencillos». ¿Por qué tenemos que simplificar las cosas para la gente? ¿Por qué suponemos de antemano que no entenderán?

¿Por caminos sinuosos? ¿Fuera del recipiente? Más o menos, pero no tanto. Porque esa falta de capacidad cognitiva y la urgencia por simplificar todo ha hecho que muchísima gente tenga como única métrica para todo el dinero.

Más dinero para mí, mejor. Menos dinero para mí, peor. Gasto más, peor. Gasto menos, mejor. Tengo más, mejor. Tengo menos, peor.

Y hemos sobresimplificado la complejidad de la vida en una única dimensión, no hay más!

Claro! Con esa métrica es obvio que la gente querrá dinero a cambio y se molestará profundamente si no se lo dan. Con esa métrica es lógico que a nadie le importe qué le pasaba a los trabajadores de Brinks. Con esa métrica es lógico que la solución al problema de la educación es la gratuidad.

Con esa única métrica es lógico que jamás tendremos una sociedad justa, porque nadie pagará a un empleado lo razonable para que esté tranquilo y le pueda dedicar sus energías al trabajo como corresponde.

Con esa única métrica es lógico que todo se seguirá haciendo a medias, porque nadie aceptará el costo de hacer las cosas bien. Sin embargo, todos querrán que se hagan bien.

Y con esto quiero dejar en claro lo transversal de mi afirmación. Nos agarramos las mechas con el odio social, haciendo fiesta cuando insultan a Luksic o a algún poderoso. Pero al final del día, dudo que los valores y la integridad del chileno promedio sea diferente a esa gente que tiene poder e influencia, que evade impuestos, que abusa de clientes y empleados.

¿Ha tratado de entrar a la autopista cuando hay taco? ¿Cómo fue su experiencia la última vez que tuvo problemas con su celular? ¿Ha intentado bajar/subir en estación Los Héroes a las 7 de la tarde?

Esa gente desagradable que se topa en el día a día se queja igual que usted de los poderosos y ahí anda haciendo de las suyas en la medida de lo posible. No hay sentido de comunidad, no nos reconocemos como pares, no nos reconocemos como seres humanos.

En fin, ahora sí me salí del recipiente. Buenas noches!

Dejo nuevamente un artículo de Mark Manson, en el cual se indaga en lo que él denomina «Parálisis por Análisis»… ¿A quién no le ha pasado?

Quiero ayudar a la gente a entender la idea de «Parálisis por Análisis», cómo y cuándo lo hacen. Quiero ayudarlos a entender que a veces sus mentes y sus intelectos los distraen y desvían de sus objetivos más que ayudarlos a alcanzarlos.

Pero cómo explicas intelectualmente a alguien que intelectualizar demasiado no es más que ellos mismos evadiando sus ansiedades y problemas emocionales, sus verdaderos problemas? Cómo haces que lo entienda cuando percibe todo a través de un enfoque intelectual? Cómo le muestras que la mayor parte de su planificación, estudio y elaboración de estrategias han sido formas de evadir sus objetivos en vez de alcanzarlos? Cómo distingues la delagada línea entre planificar lo justo y planificar demasiado? Dónde está esa línea?

Creo que la línea entre el análisis y el sobre-análisis está donde pensar hace que la acción sea menos probable, en vez de más probable.

Pero cierto nivel de autoconciencia es necesaria para reconocer esto. Temo que aquellos que están más desconectados de sus emociones vean esta idea meramente como otra invitación a analizar sus propios pensamientos y acciones incluso más, en vez de ponerse en contacto con la ansiedad y emoción subyacente, nuevamente evadiendo sus objetivos.

Me encantaría poder arreglármelas para escribir de una manera tal que pueda tocar la autoconcienca de cada lector, para que así ellos realmente puedan verse sobre-analizando, pensando demasiado y haciendo las cosas mucho más complicadas y tediosas de lo que necesitan ser. Que puedan sentir la evasión, la basura mental, el vómito de pensamiento que ahoga su habilidad de actuar.

Supongo que cualquier técnica que se use para esto requiere jugar con la perspectiva – presentar pensamientos en primera persona, pero haciendo una obvia perspectiva metacognitiva con un análisis satírico de los pensamientos en primera persona. De esa manera el lector podrá relacionarse inmediatamente con el texto mientras se ve forzado a la metaconciencia del mismo – una forma post-moderna de dar consejos para la vida.

De cuántos párrafos debería hacerlo? Los estudios muestran que la mayoría de los lectores se desconcentran después de más o menos 500 palabras, sin embargo mis estadísticas muestran que los artículos de 2000 o más palabras son leídos y compartidos con mayor frecuencia. Irónicamente, un artículo de blog sin parálisis por análisis debería ser corto, pero la técnica de primera persona y metaperspectiva que describí antes necesitaría un post más largo para comunicar satisfactoriamente el punto. Debería ser obtuso respecto a ser obtuso o debería darle muchas vueltas para demostrar por qué no deberías darle tantas vueltas?

Y luego está el tema del vocabulario. Uso palabras grandilocuentes y filosóficas para parodiar todo el tema del sobre-análisis? O mantengo las cosas simples y al grano? Siempre me he preocupado de la facilidad de lectura por parte de los usuarios. Soy una suerte de cretino y hago demasiado uso de grandes palabras, lo que quizás aleja algunos lectores. Quién sabe, quizás podría tener el doble de lectores si escribiera como un quinceañero. Y si tuviera el doble de lectores, podría potencialmente ayudar al doble de gente. Debería aplicar la escala de legibilidad de Flesch-Kincaid a algunos de mis artículos, correlacionarlos con mis estadísticas de tráfico y tabular los datos junto a mis encuestas de marketing para dar con la correcta legibilidad y vocabulario adecuado basado en la demografía de los lectores del sitio, los resultados de artículos anteriores, nivel de educación esperado de distintos lectores y luego, por supuesto, un análisis cualitativo de los comentarios.

Y la tipografía. Estudios muestran que la fuente Arial es la más legible, pero siento que la tipografía con serifas demuestra una manera más erudita de pensar demasiado situaciones simples. Además, han determinado que la resolución de la pantalla tiene mucho que ver con la legibilidad de la tipografía. Me imagino que la mayoría de mis lectores son jóvenes y entendidos, por lo que no leerán esto en baja resolución, pero no es mejor irse a la segura que lamentarlo después?

La legibilidad es tan importante. Tengo muchas muchas ganas de que el lector entienda el punto de que no debería pensar demasiado situaciones simples, que deberían simplemente ir al punto, atacarlo y aprender de sus errores. Creo (y espero) que construir un post que es básicamente pensar demasiado un simple post respecto a pensar demasiado, no haga que los lectores piensen demasiado sobre un simple post.

Y entonces están las técnicas de formato para mejorar la legibilidad, como los encabezados cautivadores, las listas, y el uso de pocos párrafos cortos divididos por doble espacio.

Quizás debería crear listas sencillas para la gente: «7 Signos De Que Estás Pensando Demasiado Sobre Tu Vida», o «Las 5 Situaciones Más Comúnes Que Crees Son Difíciles, Pero Que En Realidad No Lo Son», o «10 Razones de Por Qué Tu Mente Está Arruinando Tu Vida», o quizás «6 Maneras de Pensar Demasiado Sobre Este Post».

Wow, esto se está poniendo bastante denso. Es un montón que tener en mente. Debería construír algún modelo para organizar toda esta información importante que he decubierto acerca de escribir un post de blog respecto a pensar demasiado los post de blogs. Debería organizar la información de una manera sencilla y fácil de entender. Sí, eso es importante. Así podré escribir el post rápido y fácil cuando finalmente me ponga en marcha.

El modelo debería tener tres componentes primarios: Estética, contenido teórico y organización. Crearé un procedimiento de 7 puntos para organizar paso a paso el contenido del blog también. El contenido teórico y el contexto debería ir primero, la organización segundo y la estética al final. Quizás podría comparar mi modelo con otros modelos de posteo en blogs y combinarlos para obtener un entendimiento más acabado de cómo debería explicar la parálisis por análisis a mis lectores. Sí, de hecho, cuando esté en eso, debería indagar en algunos libros e investigación en prosa, persuación y presentación. Las tres P. Me gusta eso. Lo anotaré y organizaré todas mis fuentes en cada una de las tres P’s y luego traspasaré toda la información relativa a mi compilación de modelos de posteo en blogs (mapeados en una planilla Excel para mejor comprensión), y luego desde ahí, reharé mi proceso original de 7 pasos para escribir el post.

Wow, he avanzado un montón, no puedo esperar a realmente hacer algo.


Muy a menudo, la gente toma situaciones simples y las complica demasiado. Lo hacen por nerviosismo, ansiedad u orgullo. Asumen que, ya que algo se siente difícil, debe ser porque carecen del adecuado conocimiento para hacerlo, no que es meramente difícil emocionalmente para ellos.

Intelectualizar situaciones nos distrae de las verdades difíciles: que alguien te evita porque simplemente no le gustas lo suficiente como para hacerse el tiempo para ti; que no hay garantías de que tu nuevo negocio vaya a generar dinero; que no importa lo que le digas a alguien apenas lo conoces, siempre hay posibilidades de que te rechace; que no importa qué tanto planifiques cada minuto de tus vacaciones, habrán partes que no disfrutarás; que terminar con tu novio/novia será increíblemente doloroso no importa cómo lo hagas.

La parálisis por análisis nos permite evadir situaciones emocionalmente difíciles mientras sentimos como si hiciéramos algo al analizarlas. Nuestras mentes nos conducen a la ilusión de progreso y esfuerzo sin ningún esfuerzo o progreso real.

La mejor respuesta a la mayoría de los problemas es normalmente la más sencilla.

No está jugando contigo al no escribirte, simplemente no le gustas. La única manera de que saber si tu idea de negocio funcionará es intentándolo. No hay manera de saber si le gustarás a alguien o no si no le hablas. No sabrás si te gustarán tus vacaciones hasta que las tengas. No hay una manera sencilla de terminar con alguien, sólo hazlo.

Deja de pensar y actúa.