Ya comenté hace poco sobre la inconsecuencia en la tragedia del canal de Chacao, sobre cómo algunas personas toman lo que les interesa de las normas y si «no les sirve» lo ignoran. Bueno, acá hay otro ejemplo de lo mismo, lamentablemente con una muerte de por medio, pero con una actitud que hace pensar en la justicia al revés.

El sábado 13 de Febrero en la madrugada falleció un menor de edad (17 años, ni tan menor) tras una persecución por las calles del centro de Viña del Mar que finalizó con el impacto de la camioneta fugitiva (conducida por el muchacho) contra un vehículo de la Policía de Investigaciones (PDI). Según se informa en emol.com:

La persecución policial se inicio a la 01:00 de la madrugada, cuando personal de Carabineros se percató que una camioneta Chevrolet -la cual era conducida por el menor- estuvo próxima a arrollar a unos transeúntes que cruzaban en un paso de cebra en calle Valparaíso.

Carabineros inmediatamente se desplegó para detener el vehículo, el cual continuó su marcha a exceso de velocidad y sin respetar los semáforos.

Luego se sumó a las labores policiales un equipo de la PDI, el cual se encontraba en el lugar y decidió colaborar con la detención.

De acuerdo a lo informado por el comisario de la Brigada del Crimen de Viña del Mar, Luis Vallejos, «en calle Diana (la camioneta) se tiró contra el tránsito y luego tomó (calle) Álvarez. El vehículo de la PDI trató de adelantar para interceptarla, pero ésta lo colisionó por el costado derecho, ocasionando el volcamiento de ambos».

Tras el incidente, los tres efectivos de la policía civil fueron trasladados hasta el Hospital Gustavo Fricke, para luego ser derivados al Hospital Naval.

Hasta ahí era una noticia policial más, pero grande fue mi sorpresa al saber hoy que Ricardo Tapia, el padrastro del joven, anunció que presentará acciones legales en contra de Carabineros y la Policía de Investigaciones, responsabilizándolos por la muerte del muchacho!! Como consta en VmásV:

Según explicó, su hijo era un joven normal, que manejaba desde los 15 años, y que había pedido el vehículo para escuchar música y salir con amigas. Una de ellas contó que fue un vehículo de la PDI el que impactó el auto en que viajaban, y no una mala maniobra del joven, lo que produjo la colisión que terminó en el deceso.

Asimismo, afirmó que vio el video de seguridad que muestra el momento del accidente. «Estoy impactado, porque lo perseguían como si fuera un delincuente, y lo que él tenía era susto, nada más. Se pasó un semáforo en rojo, y  como tenía 17 años, no tenía licencia y andaba con dos botellas de cerveza vacías, arrancó. Atinó a lo peor: arrancar».

Es en este punto donde uno comprende cómo un joven lleva más de 2 años manejando sin licencia, antes de cumplir la edad que le permitiría recién manejar sin un adulto a su lado, además es autorizado por su padre (sea padrastro o padre, es responsable del muchacho) para salir a parrandear con mujeres y alcohol en su camioneta, arriesgando su vida y la de muchos otros (las mujeres, los policías, transeúntes). Para este señor, todo es a su conveniencia, todo es justificable y sobretodo, no asume responsabilidades, así como no lo hizo su hijo, lo cual le costó la vida.

Hay que decir las cosas claras: Esta muerte no fue culpa de la PDI y tampoco totalmente del muchacho, el mayor responsable por esta muerte es el mismo sujeto que ahora quiere responsabilizar a otro. La policía sólo hizo su trabajo y no puede ponerse en tela de juicio por casos como este, quieren poder hacer lo que quieran, violar la ley y no ser sancionados o perseguidos por ello porque «no son delincuentes» pero a la hora de exigir que capturen a un ladrón son los primeros en reclamar que la policía no actúa.

El día 2 de Febrero, alrededor de las 6 de la tarde, zarpó una lancha a motor de nombre «Soledad II» con 12 personas desde la localiad de Carelmapu con destino a Ancud. Los 12 pasajeros (entre ellos varios niños) venían desde la fiesta religiosa de la Virgen de la Candelaria y comenzaron a navegar en medio de un fuerte temporal con vientos de 60 km/h, lo cual hizo inevitable el volcamiento de la embarcación y la muerte de sus ocupantes, varios de ellos aún desaparecidos el día de hoy.

Era evidente que las condiciones eran pésimas para navegar, sin embargo, la tripulación hizo caso omiso a esto y a la prohibición de la Armada ya que según se informó un oficial de Carabineros:

«no estaba autorizado el zarpe de ninguna embarcación menor, entonces estas personas hicieron caso omiso de la advertencia de la Armada»

Lo curioso es que personas cercanas a los ocupantes de la lancha siniestrada acusaron inmediatamente a la Armada por no evitar que zarparan, en otras palabras, el problema no es que los de la tripulación de la lancha fueran unos irresponsables, sino que la Armada no usó la fuerza para detenerlos.

Posteriormente, aún con el fuerte temporal, se produjo un altercado con la gente que quería salir a buscar a sus seres queridos pero la Armada se los impidió producto de las malas condiciones. Reclamaban que no hacían nada para dar con el paradero de las víctimas, que no les prestaban atención por tratarse de gente humilde, etc.

Finalmente, el día de hoy, el Alcalde de Maullín exigió al ministro de Defensa que investigara el caso ya que no se habría cumplido con la ley. Dice el Alcalde:

El 2 de febrero (día del accidente) tanto la ley como los reglamentos no se aplicaron y por tanto debe haber un investigación al respecto.

[…] el artículo 3 del reglamento de Directemar señala que lo principal, lo más importante, es el resguardo de la vida humana

En esta historia es indudable la gravedad de la tragedia y la desesperación por encontrar a las víctimas, se trata de un hecho lamentable pero que además pone en evidencia la facilidad con que las personas pasan de exigir algo a desear que no exista dependiendo de sus intereses. Y no se trata de el bien/mal de los intereses, pues es legítima y loable la intención de buscar a las personas desaparecidas, así como la de impedir que más personas arriesguen peligrosamente sus vidas.

El hecho es que, sin hacer juicios sobre la motivación, somos tremendamente flexibles para transar las normas. Por un lado se exigen leyes y normas para solucionar todo, al punto de culpar a «vacíos legales» el mal actuar de ciertas personas y por otro lado, se «olvidan» las reglas al momento en que ya no son «convenientes». Siempre buscando culpar a los demás o a las leyes mismas, sin detenerse en que somos nosotros mismos los que debemos cooperar para que las cosas funcionen.

Y esto aplica también a los intereses no tan loables, se comienza a buscar la aplicación de las leyes y la ética sólo cuando es de propia conveniencia, viendo los defectos de los demás y escondiendo los propios. Sólo basta echarle un vistazo a la política, gente que llama a la unidad y que al mismo tiempo propicia una verdadera guerra al bando contrario, gente que habla de libertad de pensamiento y rectitud pero que rasgan vestiduras cuando alguien de su mismo bando critica sus decisiones, tildándolo de traidor como si tuviera el deber de seguir a la dirigencia ciegamente.

En la vida hay cosas que producen mucha indignación y el concurso Talent Seekers 2009-2010 es una de ellas. Esta entrada está tomada de la página de la escritora Waldylei Yépez y antes de la cita haré algunos comentarios.

Talent Seekers realizó un concurso de búsqueda de talentos durante todo el año 2009 para artistas de diversas áreas, los cuales tuvieron un espacio para ser votados por el público con el objetivo de quedar clasificados dentro de los 100 mejores, los cuales serían posteriormente evaluados por un jurado calificado para seleccionar a los ganadores.

Durante todo el año 2009, los autores con el afán de clasificar a la siguiente fase invitaron a su público a que votara, hicieron mucha propaganda, en el mismo sitio web de Waldylei estuvo el año completo un cartel de Talent Seekers promocionando el evento. Pero hoy, luego de investigar datos concretos y reales nos hemos decepcionado profundamente del jurado y de Talent Seekers al descubrir dos cosas: La votación del público no tuvo influencia alguna en el ranking final y lo más grave, los jurados NO REVISARON LAS OBRAS DE LOS AUTORES. Lo cual me hace preguntar si evaluaron a los autores porque les gustó el nombre, porque tenían un banner de Talent Seekers o porque les gustó la apariencia de la página, porque el hecho es que no hubo revisión de obras.

Los detalles están en la entrada de Waldylei:

Baños de agua fría uno se lleva muchos en la vida, y el día de hoy me terminé de echar ese baño. Ayer fueron las publicaciones de resultados Talent Seekers y una de las cosas que dije es que: no entendía cómo gente tan destacada para Sane Society obtuviera tan bajo puntaje del jurado del Concurso.
La espina de la duda me atacó hasta hace rato cuando decidí investigar de manera informática, pues yo recordaba haber visto 4 visitas de jurado a mi página a través de ExtremeTracking y que sólo se había visitado la portada, no se había registrado nada más desde esa dirección IP. Me preguntaba entonces, ¿Cómo evalúas a un escritor desde su página principal? Porque existe algo llamado Categorías o Archivos. Me puse a pensar si desde mi cPanel (Panel de Control de Espacio Web) se podía ver algún registro o el propio ExtremeTracking, pero recordé a Analytics de Google y me apresuré a investigar por allá. Para mi desagradable sorpresa, lo que yo pensaba que había pasado, fue lo que pasó.

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La imagen que se ve son las visitas a mi página desde el 1 de enero hasta el 2 de febrero desde el sitio Talent Seekers, período que comprendía las votaciones del jurado del Concurso. Además, la página top3detalle.php era el nombre de la página desde donde el jurado realizaba sus votos, era la página que durante ese tiempo no estaba disponible para el público en general.

Las 1,25 páginas/visita y promedio de 3 segundos en el sitio se logran con 3 personas que sólo vieron una página y una que a los 12 segundos cambió a otra.
El porcentaje de rebote es el porcentaje de visitas de una sola página, es decir, visitas en las que el usuario ha abandonado el sitio en la página de acceso (dice Google) y en mi caso el 75% de las veces (o sea, 3 de 4) sucedió eso, lo cual confirma que 3 personas sólo vieron la página a la que llegaron.

Alguien me puede explicar, ¿Cómo se evalúa a un autor así? ¿Se evalúa a un autor viendo su página dos o tres segundos? ¡Por el amor de Dios!

Se supone que el jurado:

Su único compromiso, como miembro del jurado, será examinar on-line a los 100 autores finalistas en la categoría o categorías en las que hubiera sido admitido y votar, de manera anónima y durante el periodo especificado para ello, a aquellos autores que considere de mayor calidad…

Esto fue tomado de la información para el jurado Talent Seekers.

¿Se puede considerar un escritor de mayor o menor calidad viendo 2 segundos su página principal? Si no quería evaluar, ¿Por qué solicitaron ser miembros del jurado? Si no se tenía tiempo de ver a los 100 finalistas, ¿Por qué se solicitó ser miembro del jurado?
Si un autor tiene 200 votos es por algo. Un jurado no puede entrar a ver dos segundos y darle un puntaje de 1 porque le dio la gana, porque no tenía tiempo de leer los textos y evaluar. Las 10 personas con más votos para el público, no significaron nada para el jurado porque no se detuvieron ni un minuto, uno solo, en leer. O me van a decir que en 2, 3 o 4 segundos van a leer mis 260 escritos, y eso en mi caso porque gente puede tener más. ¿Y es que tenían que leer todos? No, pero al menos hubiesen leído uno, aunque sea UNO, pero quizás les dio flojera porque eran largos.
Un año señores, un año de votaciones por el público para que el jurado lo pisoteara en 2 segundos. Y el jurado es anónimo, por tanto la responsabilidad cae sobre los hombros de Talent Seekers, yo invito al señor Tirador a que reflexione sobre esto. Que por cierto este mensaje será oportunamente enviado a Arturo Tirador, Director Sane Society – Talent Seekers, al cual le digo: su ideal es muy bonito y me sentí muy identificada hasta el punto de participar en ambas páginas, yo que antes no participaba en Concursos quise hacer excepción con Talent Seekers para que el día de hoy me sienta tanto o más decepcionada de los Concursos. Ya no creo en ellos, y ya no creo ni en la gente que está dándoselas de “jurado” sólo para que figure su nombre en “algo importante”.

A los autores se les dice:

Se valorará a cada autor o autora por el conjunto de la obra que aparezca en la página web que hubiera presentado a concurso en la categoría correspondiente. Es decir, se votará al autor y no a una obra en concreto.

Conjunto de obras… ¿Al jurado se le olvidó esto?

Al público se le dice:

Vosotros, el público amante del arte, la música y la literatura, seréis una pieza fundamental a la hora de ayudarnos a descubrir a aquellos autores que consideréis merecen el apoyo y la difusión por parte de los sectores profesionales.

En concreto, tendréis la responsabilidad de elegir a los 100 autores más populares en cada una de las 10 categorías presentadas a concurso (1.000 autores en total).

Con el fin de garantizar la legitimidad de las votaciones, TALENT SEEKERS se reserva el derecho a declarar nulos todos los votos que pudieran haber sido emitidos fraudulentamente en el supuesto de que se detecte un patrón de comportamiento inusual o sospechoso. En este sentido, disponemos también de los programas de control necesarios para evitar que una misma persona emita más de un voto a un autor o autora desde una misma dirección ip.

¿Parece un rol muy importante no? Y el autor hará lo posible para obtener apoyo ¿Verdad? Y a la final de cuentas para qué. Un autor puede tener dos mil votos y eso no hará ni la menor diferencia con que tenga cuatro. De nada vale decir: “Creo que este autor es bueno” si el jurado entra unos pocos segundos a la página, lee una cosa (si es que lee) y vota. ¿Qué se está evaluando? ¿No se había dicho que era un conjunto de obras?
Debería existir un lineamiento para las evaluaciones por parte del jurado, y si lo existe: ¿Cuál es?.
Muy sinceramente no creo que se haya hecho una correcta evaluación. Me hubiese dado mucha satisfacción entrar en el grupo de los 100, así yo fuera la última de la lista, pero saber que sí se leyeron mis textos (mínimo los últimos cinco o diez, porque era un conjunto de obras). Y ahora siento que no se leyó ni uno, aunque el público sí lo hizo y por ello les estoy muy agradecida.
Hubiera querido que esos profesionales me evaluaran, y no que vieran la portada de mi página simplemente. Hubiera querido que se me dijera que por el camino que iba era el correcto, que el público tenía razón para votar.
¿Para qué tanta seguridad entonces? ¿Para qué esperar un año entero? ¿Para esto? ¿Para desilusionarse creyendo cosas que no son?
Estas cosas son importantes, mucho más para un autor novel, sin embargo los profesionales, la “gente de arriba”, parece no importarle tanto la “gente de abajo”. Seguramente tendría más importancia si los papeles de los personajes estuvieran al revés.
Tengo que admitir que últimamente me he decepcionado de muchas cosas, los idealistas somos así cuando vemos la realidad de frente. Temprano le decía a alguien:

“Por eso es mejor cuando se es niño, porque no sabes que eso en lo cual crees: no existe.”

Saludos cordiales.

El día jueves 28 de Enero se realizó la Expo TV Digital en Santiago, evento organizado por JETRO (Japan External Trade Organization) y al que asistieron diversos exponentes de tecnologías relacionadas como Hitachi, Sharp, Pioneer, Sony, Yamaha y otros, así como el Embajador de Japón en Chile, el Subsecretario de Telecomunicaciones y otros diplomáticos de varios países.

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