En ausencia de una política energética a nivel país para los próximos años, la planificación de la construcción de nuevas centrales eléctricas responde a criterios económicos asociados al mercado de la energía y al de los derechos de agua. Con respecto a la demanda eléctrica, las proyecciones difieren considerablemente según los supuestos considerados. En un extremo, es posible encontrar proyecciones que permiten concluir a cerca de la necesidad de expandir la oferta eléctrica, justificando así la construcción de HidroAysén y otros proyectos energéticos de gran escala, para no afectar el crecimiento económico de Chile. Como contraparte, otras proyecciones muestran que dada la composición actual de la matriz energética, no sería necesaria la construcción de las centrales en el sur de Chile si se implementan medidas para mejorar la eficiencia energética y fomentar el desarrollo de ERNC.

Por otro lado, el cambio climático global, la emisión de gases de efecto invernadero y el uso racional de los recursos, están siendo cada vez más importantes a nivel mundial. Ante este escenario, creemos ver cambios en la sociedad que hacen pensar que en un futuro, quizás no muy lejano, la forma usual de evaluar proyectos compatibilizará las consideraciones económicas con el concepto de minimizar emisión de gases de efecto invernadero o el consumo de energía. En este contexto, la aprobación de HidroAysén es un mal menor para revertir, en parte, la tendencia de introducir masivamente centrales termoeléctricas basadas en la quema de combustibles fósiles, particularmente carbón, como también evitar la construcción de centrales nucleares. No es sorpresa que todos los países que poseen un potencial hidroeléctrico considerable lo reflejen en la composición de su matriz energética. Más aún, tales países exhiben, en general, mejores índices de desempeño ambiental que aquellos que no poseen gran potencial hidroeléctrico.

El tipo y magnitud del impacto ambiental varía entre las distintas tecnologías disponibles. Las centrales termoeléctricas involucran la emisión de gases a la atmósfera, explotación, transporte y acopio del combustible fósil, contaminación de suelos, descargas al océano de las aguas de refrigeración y la consiguiente modificación de ecosistemas terrestres y acuáticos cercanos a la central. De igual forma, la operación de centrales nucleares incluye, además del riesgo de falla, descargas al océano de grandes caudales de refrigeración, el manejo y disposición de los desechos radiactivos, y la contaminación de suelos, traen consigo la alteración de los ecosistemas terrestres y acuáticos cercanos a la central. Por otro lado, las grandes centrales hidroeléctricas crean embalses artificiales, cambian los regímenes hidrológicos y sedimentológicos de los ríos, modifican las condiciones de hábitat de flora y fauna acuática y anfibia, y producen cambios en la calidad del agua bajo las centrales. Finalmente, las alternativas renovables no convencionales no están exentas de impactos ambientales. A modo de ejemplo, sólo en EE.UU. mueren al año del orden de 400 mil aves producto de turbinas de generación eólica. Obtener 2.500 MW de potencia instalada a partir de centrales mini-hidro requeriría disminuir significativamente el caudal de la gran mayoría de los ríos que aún no han sido intervenidos entre Santiago y Puerto Montt. Menos definida, existe una discusión a nivel mundial respecto de la posible toxicidad de los paneles solares, que los convertiría en desechos tóxicos al término de su vida útil. Lamentablemente, existe poca información sobre estos impactos acumulativos, porque los desastres ecológicos de pequeña escala no acaparan portadas de diarios y revistas como sí lo hacen mega proyectos o mega desastres ambientales.

Aunque reconocemos la importancia de mejorar la eficiencia energética e impulsar el desarrollo basado en ERNC, no podemos dejar de pensar que cerca de 65 mil GWh/año de energía producida para el Sistema Interconectado Central (SIC) provienen de la quema de combustibles fósiles. Si queremos prescindir de estas fuentes, debiéramos aceptar como una alternativa válida la construcción del proyecto HydroAysén, que aportaría al SIC un poco menos de un tercio de la energía producida actualmente mediante la quema de combustibles fósiles. Más aún, la discusión debería ser más amplia e involucrar el modelo de desarrollo que buscamos como país. ¿Es posible desacoplar el crecimiento del uso de energía con el crecimiento del PGB y del ingreso per cápita?¿Podemos coordinar políticas nacionales de desarrollo energético, protección efectiva de nuestro patrimonio ecosistémico y disminución de la pobreza? En este tipo de temas, el Estado no puede actuar de manera reactiva frente a la iniciativa privada.

No queda más que hacer un llamado para evaluar todas las alternativas existentes con la misma vara con que se evalúan las centrales hidroeléctricas.

Por: Alberto de la Fuente, James McPhee, Marcelo Olivares, Yarko Niño, Aldo Tamburrino, Ximena Vargas. Académicos Departamento de Ingeniería Civil-Recursos Hídricos, U. de Chile.

Artículo original disponible en Beauchef al día, con interesantes comentarios como el del Profesor Patricio Cordero:

Al comentar sobre energía nuclear no tomaron en cuenta la posibilidad de una planta nuclear basada en el torio. Si visitan

http://www.cec.uchile.cl/cinetica/pcordero/nuclear.html

verán a qué me refiero.

Acá un brevísimo resumen:

Con torio no existe punto crítico (recalentamiento espontáneo con exceso de radiación), como sí lo tienen el uranio y el plutonio. Esto, porque con torio no existen las reacciones automantenidas. Se dice que son reactores subcríticos. El diseño de una planta de torio requiere de un acelerador de partículas para mantenerlo andado.

El torio produce tan solo una insignificante fracción de residuos que deben ser manejados con mucho cuidado (visitar http://www.cosmosmagazine.com/node/348 ). No necesita ser refinado para su uso y es muy abundante en la naturaleza.

Noruega rechazó en un plebescito de 2006 tener una planta nuclear. Cuando, un año después se les explicó las características de una planta de torio, otro plebiscito (febrero 2007) ganó por un 80% la opción de construir una.

Varios países están estudiando construir plantas de torio, pero aun ninguna existe.

Los residuos del torio no sirven para hacer armas nucleares.

SANTIAGO.- Se acabó la larga espera de todos quienes echaban de menos al Profesor Rossa en televisión. Diez años pasaron desde que se acabó su programa «El mundo del Profesor Rossa» en 2001 por vicisitudes de la industria. Y ahora el personaje de Iván Arenas ha sido exhumado del baúl junto a sus sempiternos compinches “Guru Guru” y “Don Carter” para regresar este 2011 a la pantalla, reclamando su sitial como estandarte de la televisión educativa y entretenida, capaz que convocar a grandes y chicos.

El Profesor Rossa del nuevo milenio tendrá su nicho ahora en el canal de cable Vía X, con quien llegó a acuerdo para desarrollar el proyecto. Así lo confirma a Terra Claudio Moreno, actor que personifica a “Guru Guru” y que no da más de felicidad con este desafío: “Estamos felices porque la gente no nos ha olvidado, tenemos cabida y eso es maravilloso”.

Sobre el formato de la nueva apuesta, detalla: “Va a ser un programa diario, en horario nocturno, va a mantener ciertos rasgos como lo anecdótico, lo educativo, pero va a tener un ingrediente nuevo, que es un poquito de picardía”.

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No se entusiasmen tanto, que no es la solución para dejar ese trabajo que tanto odian ni tampoco la manera para financiar las próximas vacaciones. Lo que sucede es que Facebook le está haciendo un cariñito a sus usuarios con mucho tiempo libre para que vean algunos avisos publicitarios.

Ahora creó un programa que lanza videos publicitarios en la pantalla de la red social, generalmente al ejecutar juegos (inicialmente están participando los de CrowdStar, Digital Chocolate y Zynga) y retribuye con Créditos Facebook. La mayoría otorgará un crédito, lo que equivale a 10 centavos de dólar, que sumados pueden ser canjeados por artículos en Facebook Deals (el servicio de compras estilo Groupon de la compañía de Palo Alto).

Según Dan Greenberg, presidente de Sharethrough (una de las firmas que se encargará de los avisos), esta iniciativa representa un alejamiento respecto de la publicidad invasiva que tanto aborrecemos todos, ya que se tratará de entretenimiento brandeado en lugar de publicidad tradicional. Anuncios que se supone que los usuarios incluso querrán compartir con sus amigos… Hhhhmmm.

Fuente: Fayerwayer

Buena música para escuchar 🙂

Aceptémoslo, los humanos somos seres demasiado simples. Podemos pensar que hemos logrado grandes cosas, pero es sólo desde nuestra limitada perspectiva, puesto que es esa misma limitada capacidad la que nos impide vivir en el mundo que nos gustaría, lamentablemente.

No, no me he fumado nada ni he tomado nada, de hecho no fumo ni me he emborrachado nunca, así que no comience a sospechar. Este artículo responde a un razonamiento fuera del recipiente (o dentro, si le parece) que he venido desarrollando durante algún tiempo.

El ser humano tiene una capacidad de percepción del mundo extremadamente limitada por sus sentidos, y su capacidad de análisis se restringe a un limitado número de casos. Es por eso que generamos modelos que nos rigen, como un manual de usuario para vivir, los cuales llevarán toda la complejidad del mundo y de la vida a una serie de normas absolutas que deben cumplirse. Entre esas normas está la religión, la política e incluso la ciencia, como lo intento aclarar en otro artículo.

Dentro de la simpleza de nuestra mente necesitamos hacer entrar complejas situaciones, como un bebé que intenta meter una figurita de estrella en la caja con una abertura circular, pero con la diferencia que nosotros le cortamos las puntas a esa estrella porque desde lejos «parece una esfera» y así construimos nuestros modelos, despreciando aspectos que nos parecen irrelevantes de la verdad. De esta manera, todo hecho, toda situación, tendrá un conjunto de variables que pueden ser más o menos relevantes según las creencias de la persona que analiza.

¿Y qué pasa con eso? bueno, resulta que tendremos sectores que les gusten los cuadrados y sectores que les gusten los cículos (o los triángulos) y cuando toque insertar una estrella de N puntas, cada grupo «cortará» las puntas que necesiten para hacerla encajar en la forma que les gusta. Entonces, sucede que a los humanos nos gusta también pertenecer a un grupo, una pandilla, una secta, partido político, religión, tribu, país, escuela, universidad, equipo deportivo, ciudad, raza, etc. En definitiva, a cualquier agrupación de personas con algún aspecto en común, nos sentimos solos en nuestra individualidad y por eso buscamos el apoyo de un grupo de personas. El problema es que para solventar esa inseguridad de sentirse «solos contra el mundo» tenemos que aceptar que a la agrupación que pertenecemos le gustan los triángulos o los círculos, con todo lo que ello implica y no importa si de repente vemos que una estrella tiene varias de sus puntas que nos gustaría conservar, como a «nosotros» nos gustan los triángulos hay que cortarlas todas, y así hacemos lo posible por vivir una vida simple, amparados en el absoluto y el hecho de que nuestro grupo nos apoya en eso.

Es bastante fácil ampararse en eso, en una política de grupo, porque así no hay que pensar, ya todo está resuelto y como buenos animales, siempre buscaremos el mínimo esfuerzo. El problema es que dentro de esa agrupación, siempre surgirá alguien que intente pensar un poquito más, será el que transmita las cosas a los demás y lo hará inevitablemente desde su perspectiva personal, cortando las puntas que quiera a la estrella y mostrando las que quiere mostrar a los demás. Como los demás miembros no quieren pensar, no cuestionarán la opinión del que «sabe más», entonces todos lucharán como equipo y desde la pasión (no la razón) por una causa en particular, convirtiendo a la gente, a la masa en meros títeres voluntarios de un pequeño subsector.

Y así, espontáneamente vamos distorsionando la realidad, nos ponemos a pelear entre nosotros y los inteligentes que ven los círculos no pueden comprender cómo los otros estúpidos ven cuadrados y viceversa, aún cuando estén observando exactamente la misma situación. Así es como llevamos este sentido de pertenencia al extremo, al absoluto y comenzamos a pensar en términos de buenos y malos donde, por supuesto, yo estoy en el lado bueno y los otros son los malos. Todo por seguir ideas absolutas sin siquiera pensar que en sí mismas esas ideas son inconsistentes.

¿Por qué digo inconsistentes? bueno, pondré algunos ejemplos. Imagínese que un día le toca ver las faenas en un matadero de cerdos y siente un profundo impacto por la crueldad con que esos animales son matados, crueldad que le parece innecesaria porque podría no comer cerdo, aún así podría vivir sin problemas y sin hacer sufrir a los cerditos. Entonces se vuelve vegetariano, no vamos a hacer sufrir a los animales, querrá preservar entonces toda forma de vida, y si se entusiasma mucho, tampoco comerá huevos, leche o cualquier producto de origen animal. Digamos que le gusta eso, se siente en comunión con la madre naturaleza y sigue entusiasmándose con no tocar la vida, ya no mata a una araña que aparezca en su habitación sino que la deja ir en paz, se compra algunas matitas y las cuida con amor en su casa, sólo para darse cuenta de que también son formas de vida que en efecto reaccionan según el cuidado que se les de, pueden inundar su hogar con la maravillosa belleza de las flores y su aroma, de ninguna forma se las comería. Ahora la cuestión se pone más absoluta «vamos a cuidar la vida» y las plantas son tan vida como los animales, la única diferencia es que las plantas no se mueven ni lanzarán un grito de dolor si las mutila o se las come. Entonces sería mejor no comerse a las plantas y se acaba de quedar sin alimento para sobrevivir. Muchos asocian este tipo de conductas a creencias religiosas y generan umbrales diciendo que sólo comerán aquellos alimentos que han crecido gracias a la energía directa del sol y no se han contaminado con otras formas de vida, pero aún así comen hongos que no hacen fotosíntesis. Más aún, desconocen totalmente el hecho de que el sistema digestivo del ser humano es apto para consumir carne por una buena razón, luego, es antinatural abstenerse de consumir cualquier tipo de carne… ¿Y no se supone que estas ideologías defendían la sabia acción de la madre naturaleza?. Conclusión: Inconsistencia… ¿Entonces debemos ser felices con tremendos asados todos los días? NO, otro absoluto… Quizás si siguiéramos una dieta balanceada y adecuada, sin comer de más, sólo se matarían los animales necesarios para sobrevivir, pero como ese «punto de equilibrio» es más ambiguo, nadie lo defenderá porque todos pedirán algo absoluto, como una dieta estricta para todos o algo así, que tampoco funcionaría.

Y hablando de alimentación, imagínese que usted es un científico, que cree en su ciencia al extremo. Dios no existe, el universo está regido por leyes físicas determinadas, no hay espacio para Dios en la ecuación (como sostiene un conocido físico que habita una sofisticada silla de ruedas). Bueno, entonces seamos prácticos, usemos la lógica para todo, la ciencia es una manera supuestamente autoconsistente de describir el mundo. Un día comienza a cuestionarse el por qué de su existencia, comienza a ver las cosas en perspectiva y se da cuenta de que su vida la dedica trabajar y para usted no queda mucho salvo la satisfacción de haberse entretenido haciéndolo, que se desvanece cuando deja de hacerlo, busca un sentido de trasendencia y sólo llega a la conclusión que lo máximo que puede hacer es buscar a un individuo del sexo opuesto para hacer funcionar los mecanismos biológicos que generarán otro individuo y así preservar la especie. ¿Pero para qué preservar la especie? bueno, sólo para que esos nuevos individuos tengan una vida tan miserable como la suya y mientras más le da vueltas a la idea comienza a volverse un nihilista. Su amargura crece y para solventarla va a comer algo, no sabe qué pedir y en eso se da cuenta de que es científico, deberíamos regirnos por eso, es más fácil seguir los modelos y bajo esa perspectiva el restorán no tiene sentido ¿Para qué gastar energía y recursos en hacer alimentos extraños si todos podríamos comer lo mismo, algo estándar como la comida para perros, con el exacto contenido de grasas, vitaminas, proteínas y minerales necesarios para el cuerpo? Entonces todos seríamos más saludables, pero ¿estaría dispuesto a comer bolitas insípidas todos los días por el resto de su vida?. Conclusión: Inconsistencia y una depresión aguda.

Y así hay muchos ejemplos más, como el del capitalismo que llevado al extremo, es exactamente lo mismo que «la ley de la selva», el más fuerte se «come» al más débil, con la diferencia que la desproporción de fuerzas puede ser abismante, con una miseria en la población tremenda… Se supone que eso no es humano, hay que evitarlo, hay que «evitar que la burguesía se aproveche del proletariado» dice un señor por ahí… Bueno, seamos comunistas absolutos, no hay propiedad privada, la gente tiene una asignación de lo que puede consumir al mes, el pueblo trabaja para el pueblo y casi nadie tiene más que los demás, todos tienen cubiertas las necesidades básicas… Y si tengo lo indispensable para vivir ¿para qué trabajo?, no me voy a esforzar si no obtengo recompensa y trabajar o no hacer nada no es diferente, total, no voy a estar mejor que ahora ni peor, no me moriré pero tampoco surgiré. Entonces todos piensan igual, nadie trabaja y el sistema se desbarata solo. Más inconsistencias.

Por eso es que hay que tener mucho cuidado con los absolutos, ninguno es consistente y es nuestra responsabilidad buscar mirar las cosas desde una perspectiva más amplia, sopesar y observar todas las puntas de la estrella antes de decidir cortar alguna. No podemos dejarnos llevar por supuestos sabios que apelan a nuestra pasión para apoyarles, porque podemos caer fácilmente en ser títeres de otros, defendiendo cosas sin sentido, así como muchos han defendido y defienden dictaduras en todo el mundo, sólo porque alguien cortó las puntas necesarias para que creyeran que eso es lo mejor, aún cuando no tengan libertades.

Y si ha llegado a este punto en la lectura, mis felicitaciones, la verdad tiene mucha paciencia. Comprendo que he estado reflexionando, por caminos sinuosos y básicamente: Razonando fuera del recipiente.